jueves, 15 de julio de 2010

Con Barri siempre ahí...

Llevo varios días contigo muy presente, Jose. Debe ser por la cercanía de las vacaciones, por el comienzo de mis subidas y bajadas a Santander. El caso es que en estas últimas semanas te he vuelto a tener muy muy presente. La última escapada a nuestra tierra estuvo llena de pensamientos hacia ti. El simple hecho de ver las montañas en el horizonte, cuando uno está a punto de abandonar tierras castellanas, ya es un homenaje impecable hacia tu persona.

Llegar a Cantabria, entrar por esas tierras que te reverdecen hasta el alma, te pone en situación. Uno te visualiza en Picos, con Carlos, subiendo y bajando montañas como una cabra montesa, con tu barba cerrada, con el pelo largo, con tus ojos chispeantes llenos de emoción, de energía, de alegría, de buenos sentimientos. 

Entrar en Santander, y ver a nuestra querida Peña Cabarga, siempre me emociona. Me acuerdo de nuestras conversaciones, de tus cuadros, de los de tu padre; esos de los caminantes por el Muelle que tanto me gustan. Bajo la ventanilla, respiro hondo, y te visualizo en el semáforo, a punto de cruzar de Puertochico a Castelar.

Hoy reproduzco un texto que nos reenvió Eva hace ya un tiempo. Es maravilloso. Expresa muchas cosas. No es fácil de asimilar porque la ausencia nos duele demasiado a los humanos; pero, claro, eso es propio de nuestra débil condición. Dice así:

"La muerte es una ilusión. No cuenta, no es nada. El cuerpo nace y muere, pero la vida simplemente cambia de forma y lugar, pero es eterna. Sólo me he ido a la habitación de al lado. No ha cambiado nada más, nada ha ocurrido, todo sigue igual, como estaba. Yo soy yo y tú eres tú. Y la vida que vivimos juntos con tanto amor permanece intacta, inmutable; lo que fuimos el uno para el otro seguiremos siéndolo. Llamadme con el nombre de siempre. Habla de mí con la naturalidad de siempre. No cambies de tono. No adoptes un aire solemne ni triste. Ríe como siempre. Vive, juega, sonríe aunque pienses en mí. Deja que mi nombre sea esa palabra que siempre fue. Que sea pronunciado sin esfuerzo, sin que sobre él se proyecte una sombra. La vida significa lo mismo que siempre. Sigue siendo lo mismo que fue. Existe una continuidad absoluta e ininterrumpida. La muerte es un paso, un accidente insignificante. ¿Tengo que estar fuera de tu pensamiento porque esté fuera de tu vista? Sólo me he ido a esperarte durante un intervalo a un lugar muy próximo, a la vuelta de la esquina. Todo está bien".

Me gustan mucho estas palabras, pero todavía me cuesta asimilarlas. No soy una persona fuerte y te sigo echando de menos todos y cada uno de los días.

miércoles, 14 de julio de 2010

Gran canción; pésima actuación...



¿Se puede tener menos gracia y menos arte saltando? Está claro que es complicado hacerlo peor. Por eso vuelvo a lo de siempre: tenemos grandes deportistas y pésimos políticos. Si estos últimos estuvieran a un nivel similar al de aquellos seríamos potencia mundial...

Una pena que a Tequila le pongan la imagen de esta especie de muñeco de madera bailando este temazo. Desde luego ZP te has lucido. ¡¡Qué gracejo!!

lunes, 12 de julio de 2010

Celebración en Princesa




Nunca vi tanta gente en las calles de Madrid... Ayer nos acercamos al paso de la selección por la calle Princesa y fue impresionante. Prácticamente todo el ancho de la calzada y de las aceras estaba ocupado por una marea humana. Gente desgañitándose, miles de personas con banderas, caras pintadas, vuvuzelas, instrumentos de viento, escaleras para que los niños vieran mejor y una pasión desbordada 'regada' con más de 35º a la sombra. Es imposible hablar de cifras, pero eran cientos de miles. Irrepetible.

Tocar el cielo con las manos




Desde niño siempre soñé con el trofeo que levanta Íker... Me parecía el más bonito de todos, el más imponente. Más de 6 kilos de peso, más de 5 kilos de oro de 18 quilates. No es una copa, no; es un monumento a la belleza del triunfo, a la gloria deportiva, al éxito soñado por todos los que hemos puesto dos jerséis en el suelo y le hemos dado patadas a un balón...

Ahora es nuestro. Suena a milonga, a cuento chino, a qué me estás contando. Pero es real como la vida misma. Estamos en lo más alto del fútbol mundial. Hemos escrito nuestro nombre en la base de un trofeo junto a los más grandes. Nuestra camiseta ya tiene la estrella, la fulgurante estrella de campeones. Los nuestros han escrito una página épica ante una selección vil, la holandesa. Ni la violencia, ni las malas artes, ni un árbitro penoso han podido con nuestros finos estilistas. Finos estilistas... y gladiadores. Chapeau!!

Anoche tuve un sueño... y se hizo realidad.

jueves, 8 de julio de 2010

... a la Final


Tremendo despliegue de juego, de ganas de ir a por un partido, de poner todo lo que se lleva dentro sobre la cancha... España finalista incontestable. Cuesta creerlo, pero ahí estamos, a sólo un paso. 

P.S. Y no pude evitar acordarme de Andrés Montes: "¡¡¡Puyol, Puyol, Tiburón, Tiburón, Tiburón, cuyons, cuyons...!!!".

martes, 6 de julio de 2010

La gran oportunidad

Es cierto que el fútbol pasó a un segundo plano en mi vida después de años trabajando en Marca, en otros medios más pequeños -incluido un portal de Internet–, haciendo la página oficial del Real Madrid o del Real Mallorca, co-firmando un par de libros... Puede que sufriera una sobredosis.

Aún así, también es cierto que queda un poso y que cuando hay grandes ocasiones se despierta ese gusanillo. Tengo vagos recuerdos del Mundial del 74 en Alemania; viví como un loco el de Argentina; sufrí la gran decepción del 82 en casa;... Muchos años viendo al equipo caer, hasta cuando parecía que se podía hacer algo grande.

La pasada Eurocopa un gran grupo de jugadores nos llevó a lo más alto. Pensábamos que caeríamos en cuartos, como siempre, pero no. Por una vez, escribimos la historia en positivo.

Y ahora parece que el eslogan de Nike de hace un par de años empieza a ser cierto: "Antes, ser español era una excusa; ahora, es una responsabilidad". 

Somos semifinalistas de un Mundial, algo que no lográbamos desde Brasil 1950. Entonces Uruguay pegó 'el Maracanazo' a los brasileiros y nosotros quedamos cuartos.

Ahora tenemos la posibilidad de subir un peldaño. No será fácil; Alemania es un hueso muy duro de roer, pero hemos llegado aquí sin que este equipo haya dado lo mejor que lleva dentro. Y partidos como el del miércoles son los que dan la medida real de un equipo. España tiene su particular cita con la historia. Un partido para darlo todo. Un partido para demostrar quién es el mejor.

P.S. Creo que Torres debería teñirse de rubio platino again para cambiar su suerte.

lunes, 5 de julio de 2010

Rafa Nadal, qué tío más grande


Es tan sumamente grande que parece un tipo normal. Pero no lo es. Ha ganado cinco Roland Garros, dos Wimbledon y un Abierto de Australia. Este año ha recuperado el número 1 y su única obsesión es ganar el Open USA...

Ayer, en Wimbledon, no había ningún representante ni del Gobierno ni de la Casa Real. Casi que mejor... Parece que sólo hay fútbol en este país, pero siempre habrá gente que sabrá valorar lo complicado que es ser el mejor del mundo en algo tan complicado como el tenis. Ganar en hierba, en tierra batida, en cemento... es sobrenatural.

Enorme deportista y enorme persona. Reconozco que como tenista me encanta. Pero el momento que más disfruto es cuando recibe su trofeo, da las gracias a todo el mundo y elogia al rival. Ahí es donde Rafa más se engrandece, donde es más número 1 todavía. 

miércoles, 23 de junio de 2010

¡Qué gran paralelismo!

José Blanco, ministro de Fomento, cree que "el AVE por Palencia carece de racionalidad, eficacia y sentido común". Vamos, exactamente lo mismo de lo que carece el Gobierno. Lo ha clavado. Las decisiones de este gobierno son irracionales; nuestros dirigentes son ineficaces; y para ellos el sentido común es el menos común de los sentidos.

Pepiño habla de un AVE por Bilbao y se queda tan ancho. ¿Y por qué no desde Oviedo, ya puestos...? Decía hace unas semanas que no tenía sentido "que una comunidad de 500.000 habitantes tuviera dos entradas de AVE". Pero vamos a ver. Ahora mismo no tenemos ni una. Hay un AVE a Valladolid y hay fases en Palencia ya en estudio. Pero no. Él a lo suyo. Y Revilla, cayendo en la trampa, dice que será "inflexible en exigir la Alta Velocidad por la Meseta".

Pero vamos a ver Revilluca, no escuchas lo que dicen. Te dicen que no y que no. Si quieres mirar para otro lado y seguir como Presidente de una comunidad que vota más a PP y PSOE es tu problema. Pero el mensaje de tus compañeros de viaje parece tener claras sus intenciones. Al menos, que las próximas anchoas no sean de Santoña y que tengan unas espinas de esas tan poco agradables... (de repente me he vuelto mala persona).

Para mí el problema es variado: Revilla no tiene poder, el PSOE es esclavo del Gobierno central y el PP... Pufff, el PP. No hay ni convicción en lo que piden.

¿Realmente queremos un AVE por la Meseta que nos deje en Madrid en poco más de dos horas? En mi opinión, la necesidad real es otra. Queremos un tren del siglo XXI, no del siglo XIX. A mí me dices que puedo hacer Santander-Valladolid en un par de horas, en vez de en las actuales tres y poco y te lo compro. Y eso no sería ni tan siquiera Alta Velocidad. Pero plantarme en tres horas de Madrid a Santander, o al revés, creo que sería todo un éxito. Incluso en tres horas y cuarto o tres horas y media.

Pero no. Hay que hablar de AVE sí o sí. Hay que vender la moto. Hay que desviar atenciones, ganar tiempo (perderlo, en realidad). Y gobernar debería ser todo lo contrario: actuar, decidir, usar la cabeza, tener criterio... Casi nada.

jueves, 10 de junio de 2010

Naúticos sin calcetines...

Reconozco que en cuestión de estilo siempre he hecho lo que me ha dado la gana, y no me gusta nada que algunos modernos de tres al cuarto vayan por ahí dando lecciones. Está claro que los naúticos son unos zapatos nacidos para ir sobre la cubierta de un barco y demás. Por ello apuntan más a accesorio estival que invernal.

Pero no, su uso se generalizó y pasaron a llevarse todo el año en sitios en los que los rigores del invierno tampoco es que fueran tales. El caso es que hace poco leí en GQ y este mes en Esquire a dos trendsetters escribir sobre la inconveniencia de llevarlos con calcetines. Punto uno, nunca llevo un zapato cerrado si no es con calcetines.

Me parece fenomenal que se lleven directamente sobre la piel, pero a mí me rozan, y cualquier zapato me resulta incómodo si no llevo los pies protegidos. Lo que más rabia me da es que los dos que escriben al respecto dogmatizan y por ahí no paso. ¿Será que tienen un velero de 20 metros de eslora amarrado a 200 metros de su casa? Lo dudo.

Y no paso porque luego hay cosas que sí parecen tener cabida en las tendencias de los últimos años que en fin... Infumables. Como los pantalones masculinos piratas; sí, esos que llegan hasta 20 centímetros por debajo de la rodilla y que uno no sabe para qué son: tienen la incomodidad de taparte la rodilla, lo que en verano no mola nada; no ligas bronceado en cuatro quintas partes de tus piernas; si mides 1.85 parece que la ropa te ha encogido o que vas a pescar chamarucas; si mides 1.70 parece que el que has encogido eres tú, y te has convertido en el nuevo David el Gnomo o en una especie de Chanquete. Creo que le quedan mal a todo el mundo. Otra cosa es su versión femenina, tipo Capri, más ceñida, que me encanta.

Y luego están las prendas petadas. Si te sobran cinco kilos -o más- la has cagado. Siempre parecerás una morcilla a punto de reventar. Miras la talla; vale, XL. ¿XL? Pero si esto no le vale ni a un niño de 12 años. Bueno, XXL. ¿Cómo? ¿Que me queda justa una XXL? Luego te vas a EE.UU. y resulta que la tuya es la M. La S te queda justita, y la L un poco grande. Claro, M, te dices. Si es que soy normal (bueno, acepto un cierto sobrepeso), pero en España quieren que adelgace unos 25 kilos y quepa en una XL de las suyas. Imposible. Y no exagero. Esto está basado en hechos reales.

Y sí, ves a los modelos de pasarela y junto a alguno cachas ves a una pléyade de flacuchos escuchimizados que no podrían ni llevar la compra a casa o anotar un tiro de tres desde el chollo a punto de extinguirse del 6.25. Me niego. Pero me niego a un pantalón pitillo de Hedi Slimane o a una camiseta de algodón XXS que no llevaba ni cuando tenía 18 años y pesaba 65 kilos...

¿Qué más? Ah, sí. El pantalón Jodhpur. Say what? Sí, hombre, el pantalón 'cagao'. Sí, hablo de ese pantalón de chica que no le queda bien a nadie, de talle un poco alto, ceñido en la cintura y deslavazado hasta abajo, como si sobrara tela, y que desdibuja la silueta hasta hacerla incluso fea.

Esta mañana casi me engaño a mí mismo por un instante, pero no. Una chica cruzaba por delante de mí en un semáforo y no le quedaba del todo mal... Pero me he dicho: "Noooo, no te engañes. Con cualquier otro tipo de pantalón estaría mejor". Y es que es verdad. Me encantan los vaqueros, los pantalones pitillo o hasta los monos de Stella McCartney -en especial si los lleva Carmen Kass; pincha y los ves- pero esto no se hace. El nombre evoca a la capital de Rajastán. Precioso. Pero el apodo -cagao- lo deja en su lugar: una mierda.

Me doy cuenta de que cada día soy más protestón; debe ser la vejera. Y hay que ver la que te lían en la cabeza dos colegas escribiendo eso de "por favor, los naúticos, sin calcetines". Y un huevo, contesto yo.

martes, 8 de junio de 2010

Cantabria, un poco más cerca

Pues no. No se trata de un nuevo tramo abierto entre Aguilar de Campoo y Burgos; eso irá para largo y tendremos que seguir haciendo la 'S' desviándonos hasta Osorno a través de la autovía hacia León... (del AVE ni hablamos; ni tan siquiera de un tren normal del siglo XXI. ¿Para qué?). Me refiero a la campaña de nuestra comunidad autónoma con El Corte Inglés, que nos ha acercado a la capital (e imagino que a otros lugares) productos no siempre fáciles de encontrar de nuestra Tierruca.

Flipé el día que vi un queso de La Pasiega de Peña Pelada. Lógicamente lo compré. Pero luego ya vendría la locura con los quesucos de Liébana (Río Deva de vaca, de oveja, de cabra; Peña Cortés ahumado...); patatas fritas (El Cántabro y Santos Moreno); mermeladas (la que me compré de fresa es excelente); chocolocates (Horno San José...); cocido montañés (La Ermita de San Pedro); todo tipo de marcas de conservas de anchoas, bonito, ventresca (Consorcio, Lolín...); pimientos de Isla; corbatas de Unquera; yogures de La Bien Aparecida; orujos y cremas de orujo; vinos tintos de Liébana y diversos blancos (eso sí, a unos precios poco competitivos); sobaos de El Macho y otros; quesadas; pastas diversas de las clarisas de Villaverde de Pontones (sí, a poco más de un kilómetro de Cubas...); alciturrianos (con forma rara, pero alciturrianos a fin de cuentas)... Tremendo el despliegue, sin duda.

Eché de menos unos quesos de Las Garmillas (que me flipan, pero que sé que se pueden comprar cerca de mi trabajo, en Poncelet); unos buenos tomates del país (que cuando son de los de verdad, de temporada, son inigulables por su sabor); la potente berza (difícil de encontrar y básica para un buen cocido montañés)... Aunque lo que más eché de menos fue no tener a mi padre para que me preparara él mismo un cocido de los suyos, apoteósicos; o una marmita de bonito, de esas que te hacen tocar el cielo con las manos o directamente llorar de la emoción. Pero al final opté por quedarme con lo bueno: el ejemplo de mi padre, el amor a la tierra de uno y la pasión por unos productos maravillosos que son en sí mismo una experiencia que hay que probar. Y el que no lo pruebe, pues allá él...

Cuento los días para hacer mi próxima compra y volver a llevarme todo lo que pueda y me aguante en casa sin estropearse. Con un poco de suerte, el próximo viernes. Pero sobre todo cuento los días para volver a mi tierra. Y si puede ser de vacaciones y no de fin de semana, pues mucho mejor...

P.S. Eso sí, lo que no tenían eran estelucas, palucos de Cabezón, orgasmos (de Comillas), pastel cántabro, almejas de Pedreña, corazones de Liérganes, tortos de Cabanzón, angulas de Tina Mayor, rabucas de El Puerto, carne de vaca tudanca, limones de Novales, queso azul de Tresviso, churros de Liérganes, hojaldre de Torrelavega, emparedados de Máximo Gómez, merengues de Frypsia, Pantortillas de Reinosa, ni choricillos estilo infiernillo de La Tasca El Vasco o unos blancos de Máximo Bolado... Lástima.

miércoles, 2 de junio de 2010

Hace cuatro años...

Carmen cumple hoy cuatro años. ¡¡Cuatro años ya!! Ayer, antes de irse a dormir les conté a ella y a Lucía cómo fue aquella noche antes de que naciera. Teníamos el convencimiento de que esa noche nacería, aunque al final esperó hasta casi las diez de la mañana. Lo mejor es cómo me miraban las dos, cómo me escuchaban contar la historia. Todo oídos, todo ojos...

La verdad es que uno se emociona al recordar esos momentos. El médico me dio a mi bebito a los pocos minutos y yo me lo llevé por un pasillo hacia nuestra habitación, como quien lleva a un cachorrillo indefenso, cogido con una mano; una mano enorme comparada con sus apenas tres kilos llenos de vida. Nos quedamos los dos solos; Carmen tranquila; yo, sereno, pero al mismo tiempo un poco superado. Llamé a mi madre para darle la buena noticia. Y me costaba articular palabra. Era mi segunda hija, pero qué más da... Hay cosas que uno no vive muchas veces en la vida.

Recuerdo cuando al mediodía fui a buscar a Lucía a casa de su abuela para que conociera a su hermana. Cómo la miraba, cómo la acariciaba con el máximo cuidado para no hacerla ningún daño. Son momentos irrepetibles, llenos de dulzura, de amor. De amor de una madre hacia su hija, de un padre hacia su mujer, de un padre hacia su hija, de una hermana hacia la otra. De una familia normal, bien avenida, a la que lo que más le gusta es estar todos juntos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El placer de que se acuerden de uno... sus propios compañeros

Por si tenéis dificultad para leerlo os reproduzco el texto del post de mi compañera Leticia en Vogue.es: 

"Reconozco que, últimamente, entre mails de fechas de cierre de temas y créditos de unos y otros diseñadores, Pedro, el responsable de cierre, y yo, nos traíamos online un género diferente de mails: la puesta al día de los avances de nuestra admirada Edurne Pasabán. Ya éramos incondicionales de la deportista vasca antes de conocerla, y lo fuimos mucho más cuando pudimos verla subida a unos tacones de vértigo mientras se convertía, obedientemente, en una de las modelos más carismáticas que han pasado por nuestras páginas. Y todavía nos reímos recordando sus aventuras depilativas en ciudades tan surrealistas como Katmandú. Así que hemos sufrido por culpa de la coreana Miss Oh y nos hemos desvelado con las intrigas “sherpas” tanto como pocos se lo esperarían de una redacción de moda. Cuando coronó el Shisha y culminó su 14 ochomil estuvimos a punto de abrir una de esas botellas de champán que nos llegan de vez en cuando a la redacción. A titulo personal añadiré, además, que Edurne ha sido la primera mujer en hollar las 14 cimas con la deportividad debida. Ahora Pasabán ha vuelto a casa. Y le deseo la mejor de las aclimataciones posibles…".

Leticia Echávarri

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las rentas más altas...

Reconozco que siempre me da miedo oír hablar a los políticos de "las rentas más altas". ¿Por qué? No debería haber motivo cuando uno curra como un perro para ganar un sueldo medio. Pero sí lo es cuando a ello se suma que está casado, su mujer también trabaja, lo hace para una empresa, y los dos declaran hasta el último céntimo de lo que ganan, sin que por ello pretendan recibir ninguna medalla. Pero claro, "dos sueldos", dicen; te acaban de poner la etiqueta de ricacho.

¿Qué sucede entonces? Pues que a las clases medias se les cargan todas las culpas de los errores de otros. Y que a lo que todos llamamos clases medias los políticos las ven como clases altas, millonetis. Cuando uno lee algo sobre ayudas, mira la letra pequeña y ve que van dirigidas a los que tengan una renta "de 8.000 euros brutos al año y bla bla bla...". ¿Cómo? ¿Que hay gente que es capaz de mantener a su familia con poco más de 600 euros al mes? ¿Cómo lo hacen? Si su alquiler o su hipoteca ya es superior a esa cantidad...

Ah, pues unos porque merecen ser ministros de economía por su eficaz y heroica gestión de tan escasos recursos. Y otros –muchos por desgracia– porque ganan mucho más dinero del que declaran. Eso supone una estafa en toda regla; una estafa a todos, no sólo al Estado. Dicen que al menos un euro de cada cuatro forma parte de la economía sumergida. Demasiado; y demasiada insolidaridad. Lo peor es que en nuestro país siempre se tapa todo con esa mierda de "todo el mundo lo hace". Pues mira, no. Algunos no lo hacen. Facturas sin IVA, cobros 'sin factura', pisos comprados con no sé cuanto de dinero en B... Sí, "todo el mundo lo hace". Y con eso ya te dejan como el tonto de la película. Con eso ya se creen los más listos. Cuando en realidad lo que sucede es que sale a relucir la idiosincrasia del lugar, la picaresca, El Buscón don Pablos, El Lazarillo, Rinconete y Cortadillo... Así nos va.

A mí me parece perfecto, creo que es de justicia social, que el gane más aporte más. Creo que es lo suyo y lo veo bien. Pero nuestros calamitosos dirigentes, como casi todos los políticos, tienen bastante perdido el sentido de la realidad. Ahora mismo, una familia normal, como la mía, bastante tiene con cumplir cada mes con sus compromisos hipotecarios con el banco, pagar los colegios de sus hijos, vestir -aunque sea de Zara y H&M-, comer tres veces al día y poco más.

Un político dirá que a ti no te van a subir los impuestos. Y ese será el titular en prensa. Pero luego la realidad puede ser otra bien distinta. Para empezar, el trabajador por cuenta ajena (sí, yo me siento un trabajador, aunque los sindicatos no me vean así; aunque lleve vaqueros y no un mono azul mahón) lleva unos tres años con su sueldo congelado; ahora nos suben el IVA; en enero nos quitaron esos 400 euros que hace que ahora en cada nómina aparezcan unos 33 euritos menos; nos meten una tasa de basuras abusiva que antes no pagábamos; nos suben el metrobús de poco más de siete euros a 9...

A ellos les da igual. Unos dirán que esa medida la toman los otros. Los otros que la otra la toman los unos. Y uno, yo, nosotros, muchos... somos los que al final estamos en medio, currando, traspirando, sudando, pagando los desmanes, los errores de unos incompetentes que nos han metido en una de la que nos va a costar salir un huevo. "Entre todos podemos", dicen. Sí, pero sobre todo entre los de siempre... Los muchos de siempre. Los que tenemos tan poco tiempo, que no lo tenemos casi ni para protestar.

sábado, 15 de mayo de 2010

Alciturrianos...


Los alciturrianos forman parte de esos recuerdos de niñez y juventud. Un día lejano la confitería que los vendía en Peña Herbosa cerró. Y uno pensó que ya nunca jamás podría volver a tomarlos... Pero un buen día aparecieron de nuevo ante mis ojos. Llevaba más de 20 años sin probarlos, pero los tenía de nuevo ante mis ojos. Me acordé de mi buen amigo José Luis Alciturri, que nunca supe si tenía algo que ver con el negocio de manera colateral, pero que siempre asocié a estos dulces.

Lo que no sé es si ya en el siglo XXI me supieron como en los 80's... Reconozco que el sabor lo tenía ya diluido en el disco duro de mis sensaciones.

Bueno, y recuerdo una tarde de mistelas y blancos por Peña Herbosa en la que algún shatto no identificado optó por fusionar una mistela con un alciturriano con un resultado que al menos a él le resultó satisfactorio. Eso sí, los demás le miramos atónitos ante semejante alarde de cocina-fusión.

Ahora, el que los quiera no tiene más que ponerse en contacto con el móvil que aparece en el envoltorio. Con un poco de suerte hasta te los llevan a casa...

lunes, 10 de mayo de 2010

Gente que uno echa de menos

El ser humano es egoísta y se mira mucho el ombligo. Se entristece porque ha perdido algo. Añora lo que no tiene y le hacía sentir bien, pero muchas veces se olvida de agradecer lo que tiene; de decir 'te quiero' a esa persona que le cuida y le soporta sus malos humores. Muy mal hecho.

A lo largo de la vida uno tiene que ir sumando. Pero algunos se empeñan en restar. Se creen en poder de una verdad absoluta y no hay nada peor. Uno, la verdad, es que no es buen ejemplo de casi nada. El trabajo y sus obligaciones le tienen demasiado ocupado en un día a día placentero, pero veloz, y que no ayuda a la pausa, a la reflexión, al agradecimiento. Si quieres a alguien, díselo; si echas de menos a alguien, haz que lo sepa.

Todos los días doy gracias por tener una familia junto a mí, aunque muchas veces no se lo demuestre, con este mal carácter que uno lleva dentro y que le supera tantas veces. Y todos los días miro hacia atrás, y no puedo por menos que dar gracias por los compañeros de viaje tan sensacionales que he tenido. Los añoro porque no los tengo cerca, pero no por ello son menos importantes.

Así de primeras, no puedo dejar de citar a Barri, un verdadero hermano, inolvidable, irrepetible, único. A Sofía, fiel compañera de fatigas durante muchos años, un apoyo incondicional y alma hermana en la distancia americana, con la que compartí una especie de postadolescencia y premadurez de esas que forjan en uno una manera de entender la vida que te marca para el resto de tu existencia... A Litos y al Shatt, dos fenómenos que te siguen cuidando y regalando buenas palabras y mejores acciones aún después de los 40... A Toñín, un grande entre los grandes, al que veo poco, pero siento mucho. Y a un grupo enorme de personas que hace que la vida sea más fácil, pero que no podría enumerar por temor a dejarme a alguno fuera y ser profundamente injusto.

P.S. Hoy me siento muy cerca de todos ellos. Quizá porque he tenido algo de tiempo para pensar... Y el oxígeno en el cerebro me añade lucidez (aunque menos de la que me gustaría, claro).

¿Periodismo deportivo? ¡Ja!



Sí, el Barça ganó la Copa de Europa. Lo hizo de manera brillante. Dejó alto el pabellón de la ACB. Y el MVP fue uno de los líderes de la selección española. Sí, por primera vez un español era elegido jugador más valioso de la Final Four. Pero, ¿de qué hablamos? Ah, de basket. Claro. Eso lo explica todo. Eso no le interesa a nadie...

Es mucho más importante que De la Morena desvelara que Mou mete prisa al Madrid (As). O que Guti quiera despedirse ganando la Liga (Marca). Yo pensaba que Mou era el del bar de los Simpson. Y Guti un crack de Santander, divertido, buen tipo, gran jugador de palas... y no un futbolista intermitente, con clase, pero muy Guadiana...

Está claro que si el que hubiera ganado la Copa de Europa hubiera sido el Madrid la prensa deportiva catalana hubiera hecho lo mismo. Pero eso no me sirve. Bueno, me sirve para decir que esos cuatro periódicos son ahora mismo una castaña en manos de gente con un criterio únicamente futbolero, cargados de intereses y que hacen unos ejemplares cada día más infumables. Hasta yo, devoto de la información deportiva, he dejado de comprarlos...

miércoles, 5 de mayo de 2010

Canciones, siempre canciones...

Nos dan la vida. Una sesión de media hora con canciones que nos gustan hace que nos mejore el humor, que nos sintamos mejor, que recordemos tiempos que permanecen como aletargados en nuestra mente... Es realmente una pequeña liberación. Libera endorfinas.

El otro día hable de ti con unos compañeros del trabajo y me sentí extrañamente entero. Pude hablar de ti sin emocionarme como otras muchas veces; aunque hablara de ti cargado de emoción. Ahora, sin embargo, mi colega Abraham ha puesto una canción y he empezado a temblar como una hoja; he empezado a tener escalofríos y se me han licuado los ojos.

No me ha importado. Me he sentido bien. Y me ha quedado demostrado una vez más que eres imposible de olvidar, que fue un lujo compartir media vida contigo y que siempre te sentiré a mi lado. Da igual que el tiempo pase; da igual que envejezca; todo eso no importa ya. Be my mirror, my sword and shield... Gracias amigo.

jueves, 22 de abril de 2010

La madre Matilde, halo de santidad

Hace años tuve la inmensa suerte de conocer a la madre Matilde. Nunca había oído hablar de ella, pero los caminos convergentes de la vida tienen estas cosas. Llevaba poco tiempo saliendo con Beatriz cuando un día me viene con la historia de que a su tía Nati le ha hablado muy bien de mi familia una monja de su congregación. Por aquel entonces yo no sabía nada de todo esto.  

Poco tiempo después pude conocer a la madre Carmen Natividad (tía Nati), una persona de enorme sabiduría, gran criterio y tremenda lucidez y humanidad. Una mujer de esas que te impresionan. Y ese mismo día pude visitar a la madre Matilde. Resultó ser íntima amiga de mi familia, de mis tías Teresita y Raquel especialmente. Ella le había comentado a tía Nati que los Sánchez de Cos eran buenísima gente y bla bla bla. Mi padre la tenía auténtica adoración y mi madre siempre dice que en su presencia uno siente algo especial, se respira santidad. Qué gran verdad.

Lo pude comprobar por mí mismo ese mismo día. Salí del colegio de los Sagrados Corazones de Sierrapando fortalecido después de haber vivido una experiencia difícil de explicar. Una energía positiva inmensa me poseía; a mí, que soy un tipo pesimista y retorcido... Matilde me había abierto los ojos a una bondad superior, carente de rencor, llena de conocimiento y con una inteligencia natural para poder discernir todas las complicaciones del mundo actual.

Hace unos días me enteré de que estaba mal. Su corazón llevaba tiempo dando guerra. Pero su capacidad de superación, su equilibrio infinito siempre fueron ilimitados. Como me pasó con mi gran amigo Barri, en días pasados noté una bajada en mi fuerza, al más puro estilo de La Guerra de las Galaxias. Fue momentánea. Y es que pensar en ella me da energías renovadas, hace que crea que el ser humano merece la pena. Si existe gente como ella es que algo se ha hecho bien a lo largo de los siglos.

Me contaba mi padre que a él le sorprendió mucho que Matilde se metiera a monja en su momento; por su manera de ser, por su alegría, por su energía desbordante. No debe sorprender. Ella eligió su camino. Un camino de santidad. Y lo recorrió con brillantez hasta el final de sus días, con 95 años plenamente vividos.

Guardo en mi corazón el primer día que nos vimos después de la muerte de mi padre. Nos miramos a los ojos y en medio segundo nos lo dijimos todo. Se nos llenaron los ojos de lágrimas, pero fuimos fuertes para no flaquear y le rendimos un homenaje al alimón, recordándole. Quiso mucho a mi madrina, hija de su amiga Teresita, doña Tere, otra de las grandes. Y también compartimos el dolor por su pérdida prematura.

Recuerdo el día de mi boda. Las monjas consiguieron que el párroco de Sierrapando nos casara en la Colegiata de Castañeda, y Matilde me decía: "Ya le diré yo que no hable mucho, que habla muy bien, pero a veces se alarga demasiado...". Ese día mágico, que ayer cumplió 9 años, fuimos a ver a nuestras dos monjitas protectoras -ahora, el destino ha unido esas dos fechas para siempre...-. La ilusión que les hizo la visita fue inenarrable. Nunca olvidaré aquellas caras de satisfacción.

Como nunca olvidaré esa sonrisa pícara, llena de sabiduría, esos ojos chispeantes de la madre Matilde; y esa energía tan fuerte, tan sobrenatural, que te transmitía, que te desbordaba, que te llenaba y que te hacía salir de Sierrapando casi levitando. Voy a echar de menos su fuerza inspiradora, pero ya tengo conmigo para siempre el recuerdo de un ser magnífico, de alguien que hace que creas en la posibilidad de un mundo mejor.

P.S. Matilde Martínez Hoyos falleció en Sierrapando, el 21 de abril, a los 95 años de edad. D.E.P

lunes, 19 de abril de 2010

Como en una sartén hirviendo

Dice la mujer de Rodríguez Zapatero que se siente en Madrid "como en una sartén hirviendo". Bueno, imagino que Moncloa tiene buen aire acondicionado, pero aún así Sonsoles afirma que aquí se siente "enjaulada", y por eso prefiere Barcelona... Sí, y yo prefiero Santander, pero la obligación y mi familia me tienen ocupado aquí en Madrid. Qué le vamos a hacer.

Todo esto, y más, lo dice Sonso en Vanity Fair. Pero, aunque aún no me lo he leído todo, estoy seguro de que no habla de ese dorado retiro que les espera sin necesidad de trabajar hasta los ¿67 años? Sin duda la política, aunque sea doblemente política -el marido es el político, quiero decir-, hace perder perspectiva. Esa que te vuelve olvidadizo; tanto como para no saber cuánto cuesta un café (ZP) o llamar a las chuches "los chuches" (Rajoy), o cosas peores.

Dice Elena Benarroch que "al margen del coro, sus hijas, sus paseos y la piscina, no hace vida social. No le divierte La Moncloa. Ni le interesa". Vaya, qué vida tan dura. No ejerce de primera dama, lo que me puede parecer bien, pero es que entonces no veo de qué se queja. ¿De que no está con su marido? Pues nada, nada, que le anime a no presentarse -muchos se lo agradecerán-. Porque tenga claro que si se presenta, gana. Da igual la crisis, da igual todo. No hay oposición y así no vamos a ninguna parte. Bueno, sí, al Callejón del Gato...

Quizá Sonsoles se vaya a León, a Barcelona y a donde le plazca. Sí, hasta a ese pisito -o adosado o lo que fuera– que se compraron en Almería puede ser más agradable que un Palacete que no deja de ser una jaula de oro. Entiendo que no le guste, pero no entiendo que vaya de mártir. Y mucho menos con la que está cayendo en este momento, cenizas volcánicas incluidas, claro. 

miércoles, 14 de abril de 2010

Lo difícil que es ser juez; y lo frívola que es la gente con algunas cosas...

Creo que lo más difícil es evitar ser juez y parte. Y Garzón, con un currículum de grandes actuaciones a sus espaldas, ha cometido algunos errores, fruto quizá de su ansia por abarcarlo todo. Se le acusa de prevaricar, de inmiscuirse en algo para lo que no tiene competencia y hacerlo a sabiendas.

Ya sabemos que el lenguaje jurídico está hecho para que nadie lo entienda, pero viene a ser eso. Se le acusa de forzar las leyes con una "argumentación artificiosa". Según algunos, hizo esto "con la intención de atribuirse indebidamente la competencia para investigar los crímenes del franquismo, a sabiendas de que no podía hacerlo".

Las intenciones de Garzón pueden ser loables (o no), pero lo cierto es que la Ley está para ser respetada, no para driblarla. Muchos salen ahora en defensa del superjuez y a mí no es que me parezca mal, pero tengo muy claro que la ley está ahí para todos, y que un juez no la cumpla me parece grave, aunque en su historial aparezcan mil elementos plausibles, como los de la lucha contra ETA, por ejemplo.

Y luego está ese concepto de "jurisdicción universal" que me resulta especialmente peligroso. Sí, sirvió para encausar y juzgar a Pinochet, un personaje que me disgusta y que me parecerá que tiene muchas razones para ser juzgado, pero no creo que tengamos que ser nosotros los que le empapelemos. Para eso creo que están los jueces chilenos.

No me gustan esas intromisiones, por muy bueno que sea el fin que está detrás. Vamos, a mí no me gustaría que un tribunal norteamericano se inmiscuyera en nuestro sistema judicial y encausara a uno de nuestros políticos o a un empresario o a una persona normal por un supuesto delito cometido dentro de España. Me parecería lamentable y peligroso, además de injusto e inapropiado.

Además, tiene que quedar claro que Garzón no está siendo investigado por el Supremo por haber querido investigar los delitos del franquismo (algo que se cacarea desde muchos frentes siendo inexacto), y sí porque hay una ley -que tiene la obligación de respetar- que dice que sólo pueden seguirse procesos penales contra personas vivas. Nos puede gustar esta ley o no, pero es la que está vigente.

Y luego hay otras dos causas abiertas contra él. La del caso de su supuesta solicitud de fondos para organizar un curso, que empleó en parte para gastos que sólo pueden calificarse como personales. Y la de las presuntas escuchas del caso Gürtel. Al parecer, según la acusación, Garzón pudo intervinir de forma ilegal las conversaciones de los abogados del caso Gürtel con sus clientes.

Ninguna de estas tres causas es una broma. Quizá en poco tiempo don Baltasar salga airoso de todas ellas, pero de ser así será porque la Justicia falla a su favor o porque ésta decida que no hay delito. Por tanto no corresponde a los políticos, a los medios o a los actores e intelectuales (que hablan del 'mayor ataque al Estado desde el 23F'. Pufff)... salir a la palestra diciendo sandeces.

Y vaya por delante que a mí Baltasar Garzón me cae bien y me parece una persona trabajadora y brillante. Desde hace años me lo he cruzado con relativa frecuencia, al estar mi trabajo muy cerca de la Audiencia Nacional, y es de esas personas que te dan ganas de saludar a pesar de que sabes que no le conoces. Pero...

P.S. Lo guay en estos casos es mirar para otro lado o decir cosas tales como 'para un juez legal que hay...'. Yo creo que todos debemos cumplir las normas. Sólo eso. Pero por desgracia son muchos los cargos públicos que no lo hacen. Y nuestros políticos son números uno en eso... y luego te piden el voto. Qué huevos.

jueves, 8 de abril de 2010

Aído me da dolor de cabeza

Leo hoy que el Ministerio de Igualdad está 'estudiando' vetar cuentos «sexistas» como Blancanieves, La Bella Durmiente, Cenicienta... Entiendo que el papel de la mujer en esos cuentos no tiene mucho que ver con la mujer del siglo XXI, pero ¿se han parado a pensar que por ejemplo Blancanieves es un cuento de los hermanos Jacob Grimm (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859)? ¿Cómo quieren que fuera la mujer de hace más de 150 años? Desde luego no como la de ahora. La Bella Durmiente es de Charles Perrault (1628-1703). Y de Cenicienta, cuento de extensa tradición oral, hay versiones de los hermanos Grimm y del propio Perrault entre otros. Lo dicho, mujeres que no tenían ni iPhone, ni iTablet, ni tarjeta de crédito, ni carrera universitaria, ni independencia económica, ni stilettos de Christian Louboutin... 

Me parece muy bien que el que quiera cuente unos cuentos distintos a sus hijos, más acordes a lo que piensa, o lo que sea, pero lo del Ministerio de Igualdad es que se sale del mapa. ¿Por qué no prohibimos El Quijote? Si es que es sexista... El protagonista es un hombre -qué ocurrencia Cervantes, tío- y las mujeres que aparecen en la obra no son más que amas de casa, mesoneras y otros papeles menores.

Tengo la sensación de que hay gente que ha perdido el norte. Quieren ser tan modernos que se convierten en retrógrados. Hay que educar a nuestros hijos en igualdad, enseñarles cómo son los tiempos que nos ha tocado vivir y no demonizar a nadie. Yo respeto muchísimo a las mujeres (trabajo con 38 -y sólo otro hombre- y vivo con tres), a muchas las admiro como admiro a muchos hombres, pero no soporto la demonización que se hace del hombre por el simple hecho de serlo. Estoy en contra de eso que llaman violencia de género porque como concepto es un error. Me da igual que la estadística diga que casi siempre es el hombre el que agrede o mata, porque muchos conocemos algún caso a la inversa y para mí tendría la misma horrible consideración.

Hace un par de meses Aído decía que el año pasado hubo varios meses sin muertes por 'violencia de género'. Y tuvo los santos huevos-ovarios de señalar que esperaba que este año hubiera como en el año anterior muchos meses de 'violencia cero'. ¿Es violencia cero que no muera nadie aunque hayan untado a palos a cientos de mujeres y a algún hombre? Pues no, por desgracia. Si es que estos políticos con tal de aportar al idioma son capaces hasta de inventarse palabras o conceptos a cada cual más disparatado. ¿Miembra? Sí, por ejemplo.

Me da mucha pena todo esto, porque creo que la igualdad de la mujer tiene que ser defendida por todos y no por un ministerio. Creo que tal vez éste sea el peor modo de hacer algo así. Mete a los políticos a arreglar algo y todo acabará hecho un desastre. Y vaya por delante que no creo en cuotas ni zarandajas de esas que nos tratan de meter con calzador. ¿Gobierno paritario? Pues depende; si hay más mujeres porque son las más válidas, qué hacemos... Yo creo en el valor de la persona, no en su sexo. Y estos politicastros que padecemos no se sabe ni en qué creen. Como casi siempre, la normalidad, el criterio, la educación y el respeto son los que nos dan la verdadera medida de las cosas. Vamos, que me parecería muy mal que por un absurdo criterio de cuotas en mi revista fuéramos 20 chicos y 20 chicas cuando es una revista femenina... Pero con Aído no se sabe; quizá hasta sobramos los dos tíos...

miércoles, 31 de marzo de 2010

El dolor del regreso

Llevo tiempo sin dedicarte unas líneas y no quería dejarlo pasar más tiempo. Mañana me voy para Santander con la family y sé que en el coche, en esas horas que dan para pensar tanto, te recordaré como siempre; te añoraré y pensaré en ese gran vacío que me espera al final de mi camino. La placentera costumbre que hizo que me acostumbrara a llegar a Santander, descolgar el teléfono y verte, ahora me hace sentir descolocado, triste, huérfano de una de esas personas que marcan la vida a cualquiera.

Pensar en ir a Santander es sinónimo de dilema en mis sentimientos, en mis sensaciones. Emerge la alegría del encuentro con familares y amigos. Y subyace el dolor por tu ausencia. Una ausencia que, curiosamente, lo llena todo. ¿Es eso posible? Lo es. Las calles mojadas (muy de Antonio Vega), un paseo por el Muelle, Peña Cabarga, el centro... Es curioso, pero cada vez que atravieso la Porticada rememoro nuestros mil encuentros casuales y siento que vas a aparecer de detrás de uno los pilares. Camino acompañado pero siento que me falta alguien. Y es que es así. Tampoco me espera mi padre para hablar del Racing, para recordar historias y para seguir conociendo cosas...

Quiero regresar a casa, a una de mis casas (Madrid ya lo es también), pero los buenos recuerdos se me agolpan dentro y me siguen provocando un dolor demasiado fuerte. Soy débil lo sé, pero como dijo Sancho en El Quijote: "Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades". 

martes, 23 de marzo de 2010

Hace ahora cien años... (una historia del Fettes College... o por qué me llaman Peter)

Sir William Fettes murió en 1836 dejando una importante cantidad de dinero con el objeto de crear un centro educativo para gente con pocos recursos y niños huérfanos. Se compraron los terrenos a las afueras de Edimburgo y años más tarde se comenzó con la construcción del centro, que no fue inaugurado de manera oficial hasta 1870. Cuarenta años después, mi abuelo Peter y su hermano Frank llegaban a Edimburgo sin saber una palabra de inglés. 

Mi abuelo -en la foto, el quinto por la izquierda en la segunda fila- tenía 10 años recién cumplidos y debía llevar unos pocos años en España, después de haber nacido en Santo Domingo, en la República Dominicana. Siempre nos contaba sus primeras impresiones de aquel día en que junto al Headmaster aprendieron sus primeras palabras. “Table”, decía éste dando una palmada sobre la mesa que tenía delante... Muy fuerte. Menudo curso intensivo les esperaba. De esta historia, lo que más me ha llamado la atención desde muy pequeño es la visión de mi bisabuelo, Juan Parra Alba, para darse cuenta de la importancia del inglés en el mundo ya en los primeros años del siglo pasado. Ojo que hablamos de 1910... Pero es que sin duda él era un visionario; un andaluz emprendedor que cruzó el charco para convertirse en un exitoso hombre de negocios. Mi abuelo me contaba que el Fettes tenía un campo de golf de nueve hoyos. Yo, que jugaba al golf cuando me narraba estas historias, flipaba con eso. Cuando en España muchos colegios no tienen ni una miserable cancha, él tenía campo de golf. Tremendo. Como el colegio tenía un rígido código de conducta -que por impedir hasta les impedía comer chocolate-, él se escapaba junto a sus amigos a hacer unos hoyos aunque sólo fuera para darle un poco al sabroso cacao... 

A comienzos de los 90 estuve dos veces en el Fettes College -en la imagen de arriba estoy en la misma puerta de Carrington House en la que posó mi abuelo con sus compañeros en 1914-, el campo de golf ya no existía; se vendieron esos terrenos décadas atrás para hacer frente a las costosísimas reformas, pero aún así las instalaciones eran magníficas: campos de rugby, campo de crícket (un inmeso tapiz verde), pabellón, extensas praderas, sala de música... Me detengo en la sala de música porque según nos contó a mi hermano Toño y a mí el encargado del registro de entonces, Mr. Cole Hamilton, esa sala fue en tiempos de mi antepasado el gimnasio. ¿Qué pasó en ese gimnasio? En la habitación de mi abuelo siempre hubo dos candelabros. Estaban en un aparador, cada uno a un lado. Nos contaba que los ganó porque fue el mejor del Pequeño Ocho, que debía ser una especie de elite de los gimnastas del colegio. En el registro del colegio figura ese logro. Y cuando lo leí aluciné: “Pedro Parra, ganador de los candlesticks del Little Eight” Me consta que mi abuelo era un gran deportista, que corría como un gamo y su corazón parecía no inmutarse ante el esfuerzo (esto se lo decía su profesor de gimnasia, que le acusaba de no haber corrido y de haberse escondido por algún recodo del camino), que era fibroso, ágil y hábil. Fue un gran tenista y su pasión por ese deporte la vivió hasta el fin de sus días. Por eso para mí fue tan especial la primera Copa Davis. Con él vi muchos partidos de tenis, pero nunca vimos por la tele que España ganara casi nada... Parece que le estoy viendo en el Tenis, en la Magdalena, con su pantalón largo de blanco inmaculado o practicando en el garaje contra la pared con más de 85 años. Volviendo a la capital de Escocia, mi abuelo se alojaba en Carrington House, una de las residencias para estudiantes del colegio, todas ellas en el interior del enorme recinto. En su época había otras tres: Glencorse, Kimmerghame y Moredun. Hoy hay más, pero para mí esas son las importantes. Cuando estuve con mi hermano, un frío día de invierno, Carrington estaba cerrado por obras. Fue un chasco tremendo. Se torcía un día muy esperado. Aunque el primer contacto había tenido muchos puntos positivos. Y volví año y medio después, era junio y me acompañaba mi amigo Javi. Hacía un día maravilloso, con sol y más de 20 grados. Me reencontré conmigo mismo. 

Entramos en el Fettes, por la puerta principal de Carrington Road. Carrington House está cerca, se gira a la izquierda y se camina entre árboles con la sensación de haber estado antes allí muchas veces. Al vernos curiosear, el Headmaster salió a nuestro encuentro. Le conté que mi abuelo había estudiado allí junto con su hermano durante cuatro años. De primeras me miró como si no me creyera. Pero saqué una foto que llevaba conmigo, una muy parecida a la que ilustra este post, y la decoración cambió de manera radical. Sólo le faltó hacerme la ola. Me pidió la imagen para hacer una copia y me invitó a entrar y a que pegara un vistazo por las instalaciones; pero tampoco yo quería fisgar ni romper la paz que allí había. Hablamos un rato de manera amigable, le agradecí la deferencia y seguimos nuestro camino. En 1914, a finales de curso, mi abuelo estaba en Glasgow pasando un fin de semana en casa de un amigo. Las noticias no podían ser peores, y estallaba la I Guerra Mundial. Ni que decir tiene que salió por patas (si es que en aquella época se podía salir así de los sitios) y regresó a España. Sé que una vez terminado el conflicto él y su hermano regresaron para estudiar en Cambrigde, en Peterhouse (fundado en el año 1280, creo que es el college más antiguo de Europa), pero esa es otra historia que ya os contaré en otro momento. Han pasado 100 años desde aquel día en que mi abuelo Peter llegó a Edimburgo. Allí vio jugar a los All Blacks -me flipaba que un equipo de rugby estuviera de gira por Europa después de recorrer medio planeta-, allí se forjó como una buenísima persona, allí pasó unos años espectaculares y allí aprendió un inglés perfecto y maravilloso cuyo sonido nunca olvidaré. Vamos, como a mi abuelo, un ser excepcional al que siempre adoraré. 

 

P.S. Releyendo el post, he recordado una cosa que me gustaría contar. Después de mi primera visita al Fettes, revelé un carrete entero de fotos y escribí una crónica de seis folios. Mandé una carta a Santander desde Escocia; siempre cultivé el género epistolar para huir de la soledad del que está lejos de casa. Lo más bonito que recuerdo es lo que me contó mi madre entonces: "Leímos tu carta en la mesa antes de comer. Tu abuelo no paró de llorar". Imposible no hacerlo al recordarle...

sábado, 13 de marzo de 2010

Una BSO en homenaje a mis amigos

El otro día Mela contaba una historia africana sobre la canción de cada persona; un precioso relato. Nosotros no tenemos esa bella costumbre, pero está claro que hay canciones que marcan nuestras vidas y nos ayudan a recordar momentos, personas, amigos. Me han venido al coco estas 25 casi del tirón. Seguro que hay otras cien, pero para arrancar, me valen:

1- Jamming. Bob Marley. Si la escuchas no hace falta que te justifique nada más. Una inyección de energía positiva. Barri forever. También valdrían Do it Twice, Waiting in Vain o Buffalo Soldier. La anécdota del Marley, en Noja, no hace falta que la volvamos a contar, ¿verdad Andrew?

2- Insurrección. El Último de la Fila: No sabría dar una razón concreta, quizá un desengaño lejano. Pero me recuerda momentazos vividos con gente irrepetible; AMIGOS de ensueño.

3- Litros de Alcohol. Ramoncín: Mira que me cae mal este mamonín -que diría el Shatt-, pero este tema, también conocido como Hormigón, Mujeres y Alcohol, siempre me gustó. Me recuerda a Litros, no sé por qué motivo... Si sólo le sacamos a hombros de Cuatro Caminos una vez. ¿Por el título? Anda ya, si sólo coincide una palabra...

4- Memoria de Jóvenes Airados. Loquillo. Por elegir una más de ahora, y por el vídeo, que es impresionante. Leyenda es quizá la que más me gusta del Loco, bueno imagino que será de Sabino Méndez (después de mirarlo he visto que no, que es de Loquillo y el crack de Ricard Puigdomènech)..., pero Morir en Primavera, Rock & Roll Star, El Rompeolas, Cadillac Solitario, En las Calles de Madrid (que tan bien me recibieron hace casi 19 años), Siempre Libre, El Ritmo del Garaje, La Mataré (que debería ser prohibida por Aído), Besos Robados... son de las que me suben el ritmo cardiaco. Me recuerda a todos los colegas del basket; casi nada: Lation, Toy, Toñín... Aunque Domingo en mi Ciudad me haga recordar las mil conversaciones inolvidables con Marina.

5- The Whole of The Moon. The Waterboys. Javi, Toy, Barri, Andrés... casi todos están ahí cuando uno escucha este pedazo himno cantado por Mike Scott. Con Fisherman's Blues no cambia la espectacular decoración en nada. Estos escotos me llegan al corazón.

6- Fairytale of New York. The Pogues: Pienso en Javi Shatto de inmediato. Qué gran voz la de Shane McGowan, ya sea con o sin dientes... Todo lo que sea un sueño, una esperanza de un mundo mejor me gusta. Y N.Y.C. tiene un sitio en mí como lo tienen Santander, Madrid y Edimburgo.

7- Palabras. Antonio Vega. Podría ser Chica de Ayer o El Sitio de Mi Recreo o Lucha de Gigantes o..., pero Palabras me parece la canción redonda del fenómeno. Amo el tiempo y su elasticidad, aunque a veces preferiría poder alargar más las horas, en especial para ver más a los colegas, poder leer y escribir y disfrutar de verdad con Bea y las niñas. Al escucharla visualizo a todos los colegas veguistas: el Gallo, Borin... Vaya cracks.

8- Sonrisas de Papel. La Sonrisa de Julia. Una vez conocí a una Julia con una sonrisa muy bonita, pero le gustaba mi hermano... Me recuerda al último día que fui a la playa con Barri. Sólo por eso no la olvidaré nunca. Y me vienen a la mente los días de verano con Bea y las niñas. Nada como los baños en el Cantábrico, la playa, el sol... Ya lo dijo Ana Ozores en La Regenta: "Vivir es el placer de vegetar al sol".

9- Happy Hour. The Housemartins. Andrés, Javi, el Negro... Muchos seguidores. Cuando concocí a Barri tenía esta canción metida en los tuétanos. Bo Down, The Light is Always Green, Five Get Over Excited... también me podrían valer perfectamente. Y si se opta por alguna de Beautiful South también hago la ola.

10- Salta. Tequila. Una de las pocas canciones que hace que me mueva. El guitarreo de Ariel Rot me pone. A fin de cuentas es medio vecino y me cae muy bien. La pongo un poco también por todo el rock argentino, por su amistad con Calamaro y por los asados porteños...

11- Mala Vida. Mano Negra. Un ritmillo difícil de sacar del cuerpo. La imagen del colega dando patadas a la moto es inolvidable... Me recuerda a Chema, y mira que el tema es poco jazzy...

12- Escuela de Calor. Radio Futura. O Semilla negra, o El Tonto Simón. Era un adolescente, pero ese guitarreo de los Auserón. Puff. La verdad es que hace subir la temperatura de verdad. Me recuerda a años de crisis de identidad y a veranos placenteros. Sí, y a la salida a hombros de Litros (que si no sale dos veces no sale ninguna).

13- Amenazas. La Dama se Esconde. Su look no me va nada de nada, pero esa canción forma parte de mi banda sonora vital. Me recuerda a mis últimos años de cole. Quizá porque fueron un poco siniestros para mí... Malas notas, harto de todo, incómodo en mi propia piel. Pues eso, la número 13.

14- Then I Kissed Her. The Beach Boys. Donde esté la playa... Por todas las mujeres que me han gustado y hasta por las que no; pero por unas más que por otras, claro. Muchos recuerdos con la voz de falsete de estos fenómenos. Si pinchas Good Vibrations, Don’t Worry Baby, I Get Around, God Only Knows, Fun Fun Fun, I Can Hear Music... me siento igual de bien. Qué demonios bien, de fruta madre.

15- Déjame. Los Secretos. Todos nos hemos sentido alguna vez no del todo bien tratados por las mujeres (qué generoso me siento hoy). Creo que la canción describe lo que nos gustaría hacer a esa mujer que no nos hizo ni caso. Me temo que muy pocos tíos están capacitados para algo así. Al menos yo no figuro en esa lista seguro. ¡¡Calzonazos!!

16- Take it to The Limit. The Eagles. Temazo que deberíamos aplicar a muchas acciones de nuestra vida. “You can spend all your time making money / You can spend all your love making time”. Pues eso, que carpe diem. Me recuerda a Ramón Trecet y a un vídeo que montó con esta canción con jugadas míticas de NBA. Y a las relaciones con las mujeres.

17- Hey Rusty. Lloyd Cole & The Commotions. ¿Cómo olvidar las risas que nos pegamos cuando Mashy nos preguntó si teníamos el último de Lloyd Cole & The Commotions? Creo que ninguno habíamos oído hablar de ellos en nuestra fucking life. Cuando se compró la cinta muchos se la fusilamos (la SGAE aún no era ese cuervo implacable que nos sobrevuela). Y yo sigo escuchando My Bag, Jennifer She Said cada dos por tres. Cualquier día me hacen pagar por ello, aunque terminara por comprarme el cedé.

18- La Sangre de tu Tristeza. Gabinete Caligari. A Litros le daba algo un poco más feo sólo de nombrarle el grupo, pero a muchos siempre nos gustó la banda de Jaime Urrutia. Tócala Uli o Camino Soria también me despiertan la fibra sensible. Aunque no sea muy de Harleys Electra Glide y sí más de Vespas y Lambrettas. Sofía me grabó este disco y eso de "si te sientes un pobre desgraciu" me acompañó en algún que otro desengaño de juventud...

19- Mi Vida Rosa. Los Romeos. Es un subidón. Grupo con vocacalista femenina, un clásico en los gustos de Javi Shatt. Por canciones como éstas no pasa el tiempo. Y si pasa es para que aún nos gusten más.

20- La Chica de Mel. Los Flechazos. Pues vale; por Mel... y por Fer; por Javi también. El maestro Cooper en una apología mod. A Toda Velocidad también se sale. Y en vivo, mucho mejor. Me dan ganas de subirme a mi Vespita y celebrar una scooter run...

21- Mundo Alredor. Hank. Bueno, del alter ego de Hendrick Roever. Un poco de power pop cántabro. Me gustan más ese par de discos que los de Del Tonos. Me Estoy Quedando Dormido, Día de la Marmota, Rey de Algo. Temazos incontestables.

22- El Clavo. Las Manos de Orlac. Lo que más rabia me da de todo es que por aquel entonces no conocía el Ibuprofeno... Siempre Txoff en la mente, aunque nunca me lo terminara de grabar. No pierdo la esperanza. Saber que él lo tiene ya me tranquiliza, porque garantiza que siempre se escuchará.

23- Another Sunny Day. Belle & Sebastian. De esos descubrimientos tardíos que se te meten en la cabeza y no los sueltas. Lo pinchaba una antigua compañera de trabajo y se me quedó ahí.

24- Viva la Vida. Coldplay. Porque sólo se vive una vez. Y porque creo que algún día todos volveremos a encontrarnos y nos fundiremos formando un todo. Barri, ésta nunca la compartí contigo y me habría encantado.

25- My Name is Lincoln. Steve Jablonsky. Fue la banda sonora del reportaje de Informe Robinson sobre los españoles en la NBA. Tuve que remover cielo y tierra en C+ para enterarme del autor de esa sintonía. Al final el realizador del programa resolvió mi sufrimiento. La combinación de imágenes, declaraciones, personajes y la música son el mejor homenaje que se puede hacer al deporte que amo con todas mis fuerzas.

Y ni que decir tiene que añadiré más. Desde que he dado a publicar ya se me han ocurrido otras tantas...

miércoles, 10 de marzo de 2010

El Pájaro Amarillo, una de mis historias favoritas


El 14 de junio de 1929 Cantabria entraba en la historia de la aviación transoceánica al ver como el Pájaro Amarillo se posaba en la playa de Oyambre, procedente de la playa de Old Orchard (en el Estado de Maine, EE.UU.). Su destino era el aeropuerto de Le Bourget, en París, pero problemas mecánicos de la aeronave hicieron que ésta se posara en el maravilloso arenal cercano a Comillas.

La historia de superación de sus tripulantes -Lotti, Assollant y Lefevre- es maravillosa. Como maravilloso es el relato que hace Carmen Cabezón en su libro El Pájaro Amarillo en Oyambre. 80 años de un vuelo histórico (Creática).

A mí esta historia siempre me pareció sensacional (y muy cinematográfica). De pequeño iba mucho al pueblo de mi padre, Pesués. Hoy se llega desde Santander en unos tres cuartos de hora, pero entonces te podías tirar dos horas en el coche tranquilamente. Se cruzaba Torrelavega por el centro. Las caravanas eran tremendas, detrás de camiones imposibles de ser adelantados. Íbamos cuatro en el asiento de atrás en un Renault 8, sin sillas, cinturones de seguridad, ni nada de nada. Y mi padre nos amenizaba el tedio de la travesía con sus historias, sus silbidos, sus canciones. La del Pájaro Amarillo era de mis favoritas.

Un avión amarillo que se posó en la playa. ¡Guau! A mi queridísimo progenitor le gustaba ir por la carretera de la costa, rumbo a San Vicente de la Barquera. Se atravesaba Comillas, se pasaba la Rabia (aquí nos hablaba de sus andanzas junto a su viejo amigo Paco Olano), cruzábamos Oyambre, Gerra y pasábamos el puente de San Vicente. De ahí a Pesués apenas diez minutos, quince a lo más. “San Vicente de la Barquera, una de las villas más pobres que yo conociiiiií... Y nos sientan en una banqueta y nos cobran cuatro pesetas... tralaralalaralalaralalariiiií”.

Vale, me he salido del recorrido. Pero quería llegar hasta ‘la tierra de mis antepasados’. El caso es que aún hoy si tuviera que elegir el sitio más bello, mi vista preferida, mi carretera soñada junto al mar..., siempre diría que el camino de Oyambre. Los habrá más bonitos, pero no más especiales. Con sus entradas y salidas del mar, sus playas y arenales, sus acantilados, sus subidas y bajadas, esas curvas sin final... Y el plato fuerte, esa mezcla que a tantos nos vuelve locos: estar dando un paseo por la playa y ver los Picos de Europa nevados al fondo. Ese farallón rocoso inexpugnable en el que nuestros valerosos Laro, Corocotta, Linto, o como se llamaran, se refugiaron asediados hasta el fin por los romanos. Mons Vindius. Lo más de lo más.

Leí unas semanas atrás el libro del que os hablaba y flipé con los detalles que yo desconocía: el hecho de que la empresa casi fracasara al llevar a un polizón (Arthur Schreiber); los problemas de financiación del proyecto; los fracasos previos; cómo se llevó el avión a Estados Unidos; cómo se les ayudó en Cantabria (y desde más sitios de España) para poder completar su camino triunfal hasta Le Bourget. Puff. Me emociono como un niño al escribir esto. Es el reconocimiento modesto hacia la grandeza de tres fuera de serie.

Mi mente me dibuja esa imagen que de niño yo soñaba. La de un avión del color de los canarios que giró en su ruta hacia las Galias y aterrizó en sentido oeste en Oyambre. Veo la maniobra y la estela que deja en el aire. Oigo el rugir de sus motores. Y retumban en mis oídos los chasquidos de las ruedas sobre el arenal montañés. Espectacular.

Como reza el encabezamiento del blog de un colega futbolero: “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Lo dijo Samuel Beckett y creo que debe ser una frase en la que pensar cuando algo no sale como esperábamos. Así pensó Armand Lotti hace ya más de 80 años. Y triunfó. Él y sus compañeros fueron los primeros europeos en atravesar el Atlántico Norte sin escalas. Y yo me quito el sombrero por ellos... y por mi padre, que me inculcó el amor por las buenas historias. Chapeau!

P.S. Hay una cosa que desde que vi una imagen del avión me llamó mucho la atención. En el ala lleva puesta su matrícula americana, y su número es el 9422, el prefijo (942) y uno de los números (el 2) por los que empiezan miles de teléfonos de Cantabria. Paradojas del destino...

Acto de conmemoración del aterrizaje en Oyambre del 'Pájaro Amarillo'

El Pájaro Amarillo despega de Oyambre rumbo a Francia.


Una de las cartas que transportaba el avión desde Estados Unidos y que fueron selladas en Comillas para su envío europeo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Lo que uno no encuentre en Internet...



Para todos aquellos ajenos a la familia, o menos iniciados, diré que Pedro Parra de los Reyes es mi abuelo. 

viernes, 26 de febrero de 2010

"Esto lo arreglamos entre todos"

Qué bonito, qué bonito. Sí, estoy por ponerme una tiara de margaritas en el pelo al ver la campaña de buenrollismo que se nos viene encima. La campaña, dicen, es una iniciativa exclusivamente privada que no cuenta con participación política (Cámaras de Comercio, grandes empresas...). Pues lo siento mucho, pero me toca las narices.

Claro que lo arreglamos entre todos; con nuestros impuestos destinados a fondo perdido por unos dirigentes inútiles, con palabrería y nada más. Se busca subir la moral. Es una especie de 'Podemos, sí'. 

Lo dicho, que me borro. Que no quiero que me tomen el pelo. Prefiero que se dejen esos cuatro millones de euros en algo más tangible que en una absurda campaña para subir el ánimo al personal. Que les vayan dando. 

martes, 23 de febrero de 2010

La Hardwood Suite

Tiene ese punto hortera tan propio de Las Vegas, en el Estado de Nevada, pero no cabe duda de que la Hardwood Suite tiene su aquel. Si exceptuamos los 25.000 dólares (18.400 euros) que cuesta pasar una noche en ella, el resto es atractivo; es como para ir con unos colegas de parranda y de paso jugar un rato a basket...


La Hardwood Suite forma parte del Palms, un hotel y casino que tienen los Maloof en Las Vegas. ¿Qué quiénes son los Maloof? Pues una familia adinerada de origen libanés, propietarios, entre otros muchos negocios, de los Sacramento Kings de la NBA.

jueves, 18 de febrero de 2010

Tras el parón navideño...

¿Cómo? Pues tal cual. Esto es lo que podíamos escuchar y leer ayer con motivo de la comparecencia del Presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. ¿Parón navideño? Sí, efectivamente. Nuestros dirigentes han estado hasta ayer de mariscada en mariscada, bebiendo champán (estos no beben cava, no), cantando villancicos o La Traviata, o viendo la vida pasar... Es muy fuerte. 

Y, claro, todo eso cobrando ese buen dinero que les pagamos y que tan poco les parece a ellos. Pero qué más da... si todo va de pena, cada día estamos peor, no se toma ni media decisión y se exigen acuerdos de Estado con unas medidas que no valdrían ni para que una familia normal llegara a fin de mes... El presente pinta mal, pero el futuro es casi mejor no pensar en él. Uno quiere ser optimista, pero es que no me dejan.

"Compareceré en esta cama...", dijo el crack. Un lapsus linguae que puede tener cualquiera, pero que en su caso no puede dejar de sonar a metáfora. Quizá en realidad lo que quiso decir fue: "Compareceré tumbado a la bartola". Al menos eso se ajustaría más a la realidad.