viernes, 15 de enero de 2021

2020

En los últimos días de 2020 y en los primeros de 2021 vimos a mucha gente que seguimos en redes haciendo una peineta al año, mandando al guano al curso que dejábamos atrás y cosas parecidas. Sí, fue un año duro, complicado, en el que dijimos adiós a más de 80.000 compatriotas que no deberían haberse ido aún. 

Unos meses complicados, con un virus que mató y dejó tocada a mucha gente. Que llevó a la pobreza a muchos pequeños empresarios y empleados. Es cierto que 2020 no nos será simpático por muchas razones. Pero también lo es que nos puso a prueba.

Muchos nunca habíamos trabajado desde casa. Nuestros hijos no habían probado eso de las clases online y lo de hacer exámenes no presenciales, desde casa. Uno podrá decir que le gustaba más el escenario anterior. O que después de probarlo, hay cosas buenas que podrían quedarse ya para siempre entre nosotros.

El caso es que nos sometimos (y nos seguimos sometiendo) a una dura prueba que nos hizo avanzar en lo laboral y en lo académico. Aprendimos muchas cosas de manera forzada e intensa. Superamos trabas para salir adelante. 

Estuvimos confinados en nuestras casas. Aprendimos a estar entre cuatro paredes con la familia. A tirar de paciencia y a buscar una convivencia lo más fluida posible. Nos sorprendimos con las lecciones de los más pequeños. 

Optimizamos nuestras despensas. Aprendimos a hacer nuevos platos, sencillos y básicos, pero ricos. Incluso nos atrevimos con terrenos ignotos como el de hacer nuestro propio pan. Y no solo lo aprendimos, lo practicamos y lo seguimos haciendo. Una nueva rutina que se quedó con nosotros.

Aprendimos la importancia del pequeño comercio y tratamos de apoyar a todos los que siempre nos hicieron la vida más amable y mejor. Estar a su lado era lo mínimo. Y lo seguirá siendo. Ese restaurante que te gusta, tu frutero, tus carniceros y el del jamón. Gente que forma parte de tu vida y que ha estado en el tajo ahí fuera cuando uno estaba aquí dentro.

Aprendimos lo que estar enfermo varias semanas. Lo duro que es el puñetero coronavirus. Y di gracias por poder pasarlo, encamado, en casa. Y di gracias por dejarlo atrás y porque mi familia lo capeara de la mejor manera posible. Y pensé mucho en los que no tuvieron mi misma suerte. Aún hoy lo hago y me sigue invadiendo una infinita tristeza.

Echamos la vista atrás. Y vimos lo afortunados que siempre hemos sido. Añoramos nuestros viajes, nuestra libertad de movimientos, lo bonito que es pasear junto al mar y caminar por el campo. Y tuvimos la sensación de que nunca podríamos volver a vivir esas sensaciones. Aunque la tregua veraniega nos insufló nuevas fuerzas para seguir luchando.

Y nos sentimos indignados con nuestros dirigentes. Utilizando los datos como les dio siempre la gana. Con una nula sensibilidad hacia los enfermos y los muertos. Echando siempre balones fuera. Incapaces de remar todos en la misma dirección. Con sus guerras de guerrillas, ajenos al bien común. Sin capacidad para verlo venir ni para actuar. Incapaces de tomar decisiones. Pero ya ni te decepcionan. No dan para más.

Nos gustó homenajear a los sanitarios con nuestros aplausos. Y no nos gustó ver cómo no se les dieron los medios. Joder, a gente que está en primera línea. Si no somos capaces de cuidar a los que nos cuidan...

Y nos dimos cuenta de la inutilidad de los eslóganes. "Saldremos más fuertes". "No dejaremos a nadie atrás". No, saldrá más fuerte el que luche por salir adelante. Nadie vendrá a arreglarte la vida. De nada valen los lamentos. No esperes nunca nada de un político o de un gobierno. El coronavirus nos dejará tocados y más pobres. Pero nos obligará a levantarnos y a dar lo mejor de nosotros mismos. Sin regalos, con mucha dificultad.

2020 quedó atrás. Y muchas de sus enseñanzas deberían quedarse grabadas en nosotros. No hagas planes a largo plazo. No valen para nada. Vive el presente. Y haz la vida más fácil al que tienes al lado.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Se cumplen 20 años de nuestra primera Copa Davis y yo estuve allí

Hace hoy justo 20 años España ganaba su primera Copa Davis. Tras derrotar en semifinales a Estados Unidos (5-0... y en Santander), Juan Carlos Ferrero, Albert Costa, Álex Corretja y Joan Balcells alcanzaban la gloria tenística ante la Australia dirigida por John Newcombe y liderada por Lleyton Hewitt. 3-1 para los nuestros en el Palau Sant Jordi. Y yo tuve la gran suerte de vivirlo en primera persona como enviado especial. Un doble sueño. 

Fueron tres días de trabajo duro, de dormir poco, de disfrutar mucho, de aprender cómo funciona un gran monstruo desde dentro. Estuve acreditado como periodista y como fotógrafo, con lo que tuve un acceso total a todo. 

Nunca olvidaré todas las emociones vividas. Aquello de tener al lado en la grada al gran Manolo Pollán, que no se callaba en ningún momento. Compartir mesa con periodistas de papel como el inolvidable Nano (Domingo Pérez), de ABC, u online como Fede Torriente, quien me presentaría al gran Rafa Nadal, aún un pipiolo, encargado de llevar la bandera en la ceremonia de presentación de los jugadores.

"Mira, Peter. Te presento al futuro número 1 del tenis mundial: Rafael Nadal", me dijo Fede. "Pues encantado, Rafael. Toda la suerte del mundo y que así sea", le dije a aquel niño, con cara de buena gente. La que empezó a liar pocos años después...

Recuerdo aquellas gradas llenas de aficionados aussies con sus canguros enormes de plástico, que parecían ser más que los propios seguidores locales. Sus gritos constantes de "go aussie" que rompían los pocos silencios del Sant Jordi.

Aquellas ruedas de prensa con Newcombe y Javier Duarte, los dos capitanes, en las que veías que la Davis era una cosa muy seria. Con batallas ya libradas muchas décadas atrás. 

Y no paré de acordarme de mi adorado abuelo: el auténtico Peter. Mi abuelo fue un gran tenista, excelso jugador de dobles. Él nunca vio ganar una Davis a España. Y yo estaba en Barcelona enviado por el medio para el que trabajaba (Sportal) para cubrir un evento soñado en el que podíamos conseguir nuestra primera ensaladera.

Y la logramos. Vaya que si lo hicimos. Aún conservo en casa un bote de cristal con tierra batida de la zona de saque de aquella pista. La recogí cuando los operarios ya desmontaban la pista, horas después de que allí se librara la última de las batallas, la del tercer y decisivo punto para los nuestros. Y después de enviar mi última crónica.

Me acordé mucho de mi abuelo, sí. Y me volví para casa al día siguiente con la sensación del trabajo bien hecho y de la misión cumplida. Había vivido lo que él nunca pudo saborear. La primera de unas cuantas. La que abrió la etapa más gloriosa de la historia de nuestro tenis.

jueves, 3 de diciembre de 2020

About Time: How Long Will I Love You


How Long Will I Love You

How long will I love you
As long as stars are above you
And longer if I can

How long will I need you
As long as the seasons need to
Follow their plan

How long will I be with you
As long as the sea is bound to
Wash upon the sand

How long will I want you
As long as you want me to
And longer by far

How long will I hold you
As long as your father told you
As long as you are

How long will I give to you
As long as I live to you
However long you say

How long will I love you
As long as stars are above you
And longer if I may

martes, 1 de diciembre de 2020

The Proclaimers: "Streets of Edinburgh"


Streets of Edinburgh:

Along these broken pavements
I let my mind run free
The past and the present
Seem just the same to me
The people I have loved most
Among these stones did dwell
And in the plainest language
Their stories they did tell

They pass, they pass
They pass, they pass
The streets of Edinburgh
Hold half the world for me
In scores, in droves
The living and the ghosts
The streets of Edinburgh
Mean most to me

Depending on your viewpoint
This place is blessed or cursed
And in the years I've lived here
I've seen the best and worst
An air of sordid passion
A look of dirty grace
But not right in your face
It's not that kind of place

They pass, they pass
They pass, they pass
The streets of Edinburgh
Hold half the world for me
In scores, in droves
The living and the ghosts
The streets of Edinburgh
Mean most to me

Down greasy potholed roadways
I watch the traffic crawl
But for the cars and buses
I give no thought at all
I think about the future
I wonder at her health
How with this human wealth
She does renew herself

They pass, they pass
They pass, they pass
The streets of Edinburgh
Hold half the world for me
In scores, in droves
The living and the ghosts
The streets of Edinburgh
Mean most to me

viernes, 13 de noviembre de 2020

The Proclaimers: 'Sunshine on Leith'


Sunshine on Leith

My heart was broken
My heart was broken
Sorrow, sorrow
Sorrow, sorrow
My heart was broken
My heart was broken
You saw it, you claimed it
You touched it, you saved it
My tears are drying
My tears are drying
Thank you, thank you
Thank you, thank you
My tears are drying
My tears are drying
Your beauty and kindness
Made tears clear my blindness
While I'm worth
My room on this Earth
I will be with you
While the Chief
Puts sunshine on Leith
I'll thank Him
For His work
And your birth
And my birth
Yeah, yeah, yeah
My heart was broken
My heart was broken
Sorrow, sorrow
Sorrow, sorrow
My heart was broken
My… 

Y bestial cómo lo cantan los hinchas del Hibernians tras ganar la Copa al Rangers. Parece que lo llevaran ensayando toda la vida.



martes, 27 de octubre de 2020

Johnny Cash: 'Hurt'

 


Hurt

I hurt myself today 
To see if I still feel

I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything

What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt 

I wear this crown of thorns
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here  

What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way

martes, 13 de octubre de 2020

Una pequeña deuda pendiente con Elena Taboada

Javier Aznar:  ¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?

Carlos Marañón: Me ha cambiado mucho la vida últimamente, pero... Es muy sencilla. O era muy sencilla: era yo y mi mujer en el coche, con nuestros tres hijos detrás. Me emociono un poco. Ahí nos sentíamos seguros, pensábamos que nada podía pasar, viajando a algún sitio. Es muy sencillo, siento ser un poco... que no es nada profundo ni nada imaginativo. Pero era eso: una sensación de seguridad y felicidad al mismo tiempo. Mis tres hijos atrás en el coche y ella y yo delante poniendo música, hablando, riéndonos. Esa es mi imagen de felicidad.

El que pregunta es Javier Aznar (@guardian_el_), escritor y autor del podcast Hotel Jorge Juan (que te aconsejo poderosamente). El que responde es Carlos Marañón (@futbolycine), director de Cinemanía, hijo, sobrino y nieto de futbolistas (su padre, Rafa Marañón, era uno de mis ídolos futbolísticos de la infancia) y marido de Elena Taboada.

Elena fue compañera mía en Vogue hace unos cuantos años. Recuerdo, cuando entró, las palabras de la directora de arte, que acababa de dar el visto bueno a su contratación. "Os va a encantar", nos dijo Elvira a Abraham y a mí. Los dos nos miramos, como pensando: "¿Qué se cree que tenemos en la cabeza? ¿Nos toman por dos enfermos? Si somos dos caballeros...". 

Pero Elvira no se equivocaba. Elena nos encantó. Cómo no nos iba a encantar. Guapa, elegante, dulce, inteligente, vacilona, cercana. Con una voz melodiosa y cautivadora, con un suave acento gallego que daba a sus palabras una magia especial: la suya. Con aquellos ojos verdes enormes, como de serie japonesa de dibujos animados.

Nunca olvidaremos aquella expresión suya de "menos lili lili..." como pidiendo que fuéramos al grano, que no nos fuéramos por las ramas y perdiéramos el tiempo divagando.

No trabajó muchos años con nosotros, pero mantuvimos el contacto y quedamos con ella a comer alguna que otra vez. Siempre fue un placer enorme saber de ella, de qué tenía entre manos, de su vida personal...

Elena pasó por varios sitios después de Vogue, creo recordar que por el Museo del Prado, la revista AD, una revista de runners, siempre imprimiendo su sello como maquetadora y diseñadora, dejando la impronta de su capacidad creativa, su buen ojo y buen gusto. Y también recuerdo sus maravillosos diseños de telas o su colección de ropa, BoTwist.

Cuando nos enteramos hace un par de años de su enfermedad nos quedamos helados. Luego pasamos a sentirnos muy orgullosos de ella y de su lucha. Siempre pensé que su enfermedad se cronificaría. Que los avances médicos jugarían a su favor. Aunque no me quitaba de la cabeza a mi amigo Barri y su lucha infructuosa contra la enfermedad. Un recuerdo que siempre me despierta los mayores miedos.

La actitud de Elena y su magnífico ejemplo siempre me llenó de orgullo. Me preocupé hace unos meses al no saber de ella. Contaba en Instagram sus evoluciones, su vida, sus cosas. Y dejó de hacerlo. Cuando reapareció me preocupé más, pues la percibí más baja de moral y cansada, y me quedé con que algo no iba bien. Le mandé varios mensajes de ánimo. Qué menos. 

Sería poco después, a primeros de agosto cuando me enteré del fatal desenlace a través de una compañera. Yo estaba de vacaciones en mi tierra y el mundo se me derrumbó bajo mis pies. No daba crédito a la noticia. Y pensé mucho en su marido y en sus hijos. Se me saltaron las lágrimas de manera espontánea y me inundó una tristeza infinita. Me resultaba imposible hacerme a la idea.

Lo compartí con algunos de los que fuimos compañeros suyos y todos se quedaron tan chafados, hundidos e incrédulos como yo, a pesar de tener conocimiento de su lucha.

Aún hoy me recorre un escalofrío por todo el cuerpo cuando pienso en ella. Pero prevalecen en mí los recuerdos bonitos. Su voz melodiosa, su encanto personal, su mirada limpia y esa buena vibración que siempre te hacía sentir nuestra querida Etaboada, como la llamábamos por ser esa la primera parte de su mail corporativo.

Las palabras de Carlos Marañón en Hotel Jorge Juan me han atravesado el alma este fin de semana. Me encanta ver su amor verdadero. Me entristece enormemente el trance vital que atraviesa. Y me reconforta saber la relación tan bonita que tenían. Elena siempre hablaba maravillas de su querido Carletto. Y este reconoce que ahora mismo "solo le sale escribir sobre Elena". No se me ocurre nada más bonito y más auténtico. Gracias a los dos por vuestro ejemplo. D.E.P., Elena. 

Yo siempre la recordaré así:

P.S. Elena Taboada falleció el 30 de julio de 2020, a los 44 años, después de pelear contra el sarcoma durante tres años. 

P.S.' Merece la pena darse una vuelta por su cuenta de Instagram: @elena_taboada.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Leiva y Joaquín Sabina: "Partido a partido"

 
 
Partido a partido:
Aunque apenas queda un socavón junto al Manzanares 
Y atascos en los bulevares de mi corazón 
Los profetas de anteayer, 
son gaviotas de alas rotas muertas de sed 
Gatos sin botas 
 
Al balcón de la soledad trepan los náufragos 
Malheridos de tanto remar contra el huracán 
En el trono de Neptuno donde no cabe ninguno 
que no sepa soñar partido a partido 
 
No me habléis de resistir 
Es mi Atleti de Madrid. 
No me vengan con lamentos 
Hablo de sobrevivir 
 
Y seguir coronando montañas 
y seguir conquistando escaleras 
En el tiempo de descuento, regateando al porvenir 
Y ganar y ganar y ganar 
Y ganar y volver a ganar 
Partido a partido 
Partido a partido 
 
No me habléis de resistir 
Es mi Atleti de Madrid. 
No me vengan con lamentos 
Hablo de sobrevivir 
 
Y seguir coronando montañas 
y seguir conquistando escaleras 
En el tiempo de descuento, regateando al porvenir 
Y ganar y ganar y ganar 
Y ganar y volver a ganar 
Partido a partido 
Partido a partido.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Bruce Springsteen: 'Letter To You'

Letter to You:

’Neath a crowd of mongrel trees 
I pulled that bothersome thread 
Got down on my knees 
Grabbed my pen and bowed my head 
Tried to summon all that my heart finds true 
And send it in my letter to you 
 
Things I found out through hard times and good 
I wrote ’em all out in ink and blood 
Dug deep in my soul and signed my name true 
And sent it in my letter to you 
 
In my letter to you 
I took all my fears and doubts 
In my letter to you 
All the hard things I found out 
In my letter to you 
All that I’ve found true 
And I sent it in my letter to you 
 
I took all the sunshine and rain 
All my happiness and all my pain 
The dark evening stars 
And the morning sky of blue 
And I sent it in my letter to you 
And I sent it in my letter to you
 
In my letter to you 
I took all my fears and doubts 
In my letter to you 
All the hard things that I found out 
In my letter to you 
All that I found true 
And I sent it in my letter to you 
I sent it in my letter to you.

viernes, 28 de agosto de 2020

El Pájaro Amarillo, en formato camiseta

De paseo por la verde Cantabria, acabé en Comillas, embarcado en uno de esos shoppings que no disfruto. Pero a veces ante los ojos de uno aparecen cosas que le alegran la vista, claro. La historia del Pájaro Amarillo siempre me encantó y su magia sigue viva en mí.

Por ello, ver la legendaria gesta plasmada en forma de camiseta me parece lo más. El dependiente, que me vio interesado, me comentó detalles de la serie, hecha por ellos mismos en algodón orgánico. Como iba con la familia y era víspera de mi cumpleaños, mostré mi entusiasmo por la idea, pero abandoné el lugar. 

Y sí, lo hice con cierto convencimiento de que me comprarían una, como así sucedió. Luego me dijeron que de la que más les gustaba no quedaba talla, pero la que eligieron me parece magnífica, con las firmas de los héroes: Assolant, Lefèvre y Lotti.


La marca de las camisetas es Telmoyambre y se venden en San Telmo, en la calle Antonio López, 2.

viernes, 24 de julio de 2020

20 años de la presentación de Luis Figo...

... y yo estuve allí. En realidad estuve dos veces. La primera, a las cinco de la tarde, una hora antes de la presentación de Luis Figo a los medios como nuevo jugador del Real Madrid.

Entonces la empresa en la que trabajaba desarrollaba la web del Real Madrid y de otros clubes. Total que nos llamaron a primera hora de la tarde para que estuviéramos a las cinco en la zona noble del Bernabéu. Allí acudí en mi eterna Vespa.

Tras una breve espera, Florentino Pérez y Fernando Martín 'Fadesa' me recibieron junto a un invitado muy especial: Luis Figo. Saqué mi cámara digital e hice varias fotos a Figo con Flo, a Figo solo y a Figo con Fernando Martín, que quería hacerse esa foto a toda costa, especialmente ilusionado.

Hay que recordar que aunque los medios estaban convocados en el Bernabéu a las seis, aún no había nada oficial. Es más, parecía imposible que Figo fuera a cambiar de bando. IMPOSIBLE.

Tras hacer las fotos, entre las cinco y cinco y cinco y cuarto, salí escopetado para la redacción. Y pocos minutos después ya teníamos la noticia subida en la web del Real Madrid y en la nuestra: Sportal.es (para disgusto de los mandamases blancos).

Era un día de intenso calor. Pero mis jefes decidieron que volviera al Bernabéu para la presentación oficial. En aquella época en muchos medios no te daban la más mínima acreditación, por lo que al llegar a la puerta de acceso los miembros de seguridad no me dejaban acceder. Tuve que llamar a prensa del Real Madrid y creo que fue Marta Santisteban la que acudió al rescate y me llevó en volandas al acto.



Tras las fotos de rigor, iguales a las que todo el mundo hizo, y como esta que subo de Marca, vino lo mejor. Figo se fue y todos le seguimos. Al final, todo terminó con multitud de medios en el centro del campo del Bernabéu, en una rueda de prensa improvisada en la que recuerdo que saqué unas fotos estupendas que se perdieron para siempre cuando la empresa echó el cierre un año después.

Fueron tiempos muy bonitos. En los que uno trabajaba en primera línea con ilusión, muchas ganas y con la oportunidad de tener acceso a personajes muy interesantes. Pero, sin duda alguna, uno de mis recuerdos favoritos es aquel por el que puedo decir bien alto: "Yo saqué la primera foto de Luis Figo con la camiseta del Real Madrid".

lunes, 6 de julio de 2020

Riposa in pace, maestro



La deuda con alguien es así es eterna e imposible de saldar. Gracias, por todo, Ennio Morricone.

Como le decía Alfredo a Toto en la maravillosa Cinema Paradiso: "Hagas lo que hagas, ámalo". Imposible no amar piezas tan sublimes como las del compositor romano. Y uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida, aunque fuera a través de la gran pantalla.

viernes, 12 de junio de 2020

Leiva: Mi Pequeño Chernóbil



Mi Pequeño Chernóbil
Soñaba con dar un bocado al mundo
Quitarme el escudo y alumbrar la vida de alguien
Mojarme los labios, con el éxito inmaduro
Pasarme de largo, hasta sentirme culpable.

Reírnos a morir, hasta agotar los argumentos
Desafiando los manuales de la fama y los excesos
Solo asumo y nada más
se parece tanto al veneno de medusa
que roza y quema en un instante fugaz
una montaña rusa
la gloria enferma de los que quieren reinar, reinar
reinar el cielo…

Y no me da tregua mi Pequeño Chernóbil
A veces me veo con el viento
Ya no me deslumbra el efecto
Solo pretendo aprender a vivir con ello.

No voy a escribir mi disco más maduro
No me excita el aplauso, de los críticos más duros
Durmiendo con Rubén
En las pensiones más inmundas
Rebañamos los manjares de la euforia y las burbujas
Solo asumo y nada más
se parece tanto al veneno de medusa
que roza y quema en un instante fugaz
una montaña rusa
la gloria enferma de los que quieren reinar, reinar
reinar el cielo…

Y no me da tregua mi Pequeño Chernóbil
A veces me veo con el viento
Y no me da tregua mi Pequeño Chernóbil
A veces me veo con el viento
Y ya no me deslumbra el efecto
Solo pretendo aprender a vivir con ello
Solo pretendo aprender a vivir con ello
¿Qué vendrá después?
De los años muertos
¿Que vendrá después?
¿Que vendrá después?
De los años muertos
¿Qué vendrá después?

martes, 26 de mayo de 2020

Leiva: La estación eterna



La estación eterna
Llevo horas desvelado con el azul de las sirenas 
tarareando una canción de mierda.
Tengo un bulto en el costado, y una crisis de las buenas,
anoche se me salió la cadena.
Mis amigos más bravos, siguen arreglando el mundo ahí fuera. 
Qué extrano cumpleaños. Cuarenta en cuarentena. 
Cuarenta en cuarentena.

He peinado el extrarradio con mi bici de carreras, 

y unas mallas cortas vieja escuela. 
Echo en falta a mis hermanos, en la furgoneta negra.  
Los tiburones de la carretera.
Escucho por la radio: muere mi comentarista estrella.
Qué extraño cumpleaños. Cuarenta en cuarentena.
Cuarenta en cuarentena.

Dando vueltas a las vueltas, llevo una semana entera, 

camuflando mi desastre existencial.
Huele a cielo de tormenta, y me muero porque vuelva
aunque sea un pedacito de normalidad.
Cada noche pedo cometiendo errores en cadena, 
dinamito mi penúltima oportunidad.
Con la máscara de guerra, y un resguardo en la guantera,
bajo a ver si veo a alguien de verdad.

jueves, 21 de mayo de 2020

Confeti de odio: 'Tragedia española'

Un descubrimiento, uno más, gracias a Javier Aznar. En este caso en su podcast del imprescindible Hotel Jorge Juan, en el que su invitado fue Lucas De Laiglesia (Confeti de odio).
 


·0:00 Todo muere
·3:38 Muchísimo
·5:39 Triste de verdad
·8:45 Dale una oportunidad al amor
·11:58 Ansiedad (Has vuelto a mí)
·15:30 Minuto de ruido
·19:56 Todas las guillotinas van al cielo
·22:19 Última visita al hospital
·24:38 Mi funeral

miércoles, 20 de mayo de 2020

Un pequeño tesoro: la discografía de La Sonrisa de Julia


-Caminos diferentes (2004).
-Volver a empezar (2006).
-Bipolar (2008)
-El hombre que olvidó su nombre (2011).
-El viaje del sonámbulo (2013).
-Océano caos (Marcos Cao, 2016).
-Maratón (2018).

jueves, 7 de mayo de 2020

Max Steiner: 'Cody's Letter'



No sé por qué motivo me vino a la mente esta pieza. Estaba en pleno cierre y mi pensamiento se fue por ahí de paseo por un momento. Algo se activó en mí. Cosas del trabajo en remoto y de los resortes que cada uno tiene en su cabeza.

No recordaba de qué película eran esos acordes que buscaba dentro de mí. Me puse a darle una pensada y ante mí se aparecía la imagen de Humphrey Bogart. Eso acotó mucho la búsqueda y en cuestión de menos de cinco minutos ya había dado con la pieza que buscaba.

Pertenece a la banda sonora original de la película El tesoro de Sierra Madre, compuesta por Max Steiner para la película que se estrenó en 1948.

El primer minuto y medio de la pieza siempre me atravesó de lado a lado y nunca supe qué resorte activaba en mí. Reconozco que esta no es la mejor versión que he escuchado, pero aún así me ha despertado algo que tenía aletargado en mi interior. Todo bueno y todo relacionado con el disfrute de la belleza.

jueves, 30 de abril de 2020

Iniciación al pan

El hecho de estar en casa confinado y no tener ninguna gana de salir de casa y poner en riesgo tu salud me empujó a tratar de hacer mi propio pan. En casa no podemos vivir sin este producto y eso me decidió a intentarlo. Pensaba que sería una chapuza, pero la verdad es que me quedé sorprendido de lo fácil que era ir mejorando.

El primer escollo fue, claro, tener los ingredientes. Al haber un claro desabastecimiento de levaduras frescas o de panadero y de harina, empecé por hacer unos bollitos con levadura royal y harina normal, de la que me quedaba en casa.

La verdad es que el producto final está lejos de lo que uno consideraría pan. Mucho más mazacote, pero qué le vas a hacer... El caso es que este tipo de bollo me salvó varios desayunos. Así que solo por eso siempre le tendré mucho cariño.


A pesar de las reticencias iniciales a pedir online (por no poner en riesgo a nadie), poco a poco estas fueron quedando atrás, pensando sobre todo en que a pequeños comercios de venta a domicilio les podía venir bien colocar sus productos. Así que conseguí harina de fuerza y levadura seca de panadero. Y ahí descubrí una nueva dimensión en la manera de hacer pan.

Ni que decir tiene que uno está muy lejos de ser un experto en nada, pero tengo que reconocer que estas primeras hogazas han estado por encima de mis expectativas. El pan queda rico y nos dura un par de días, con lo que cumple una función estupenda. Y al llevar solo harina, levadura, agua y sal, el producto es sano (tomado con moderación) y su coste es bajísimo.

Lo que uno no alcanza a entender es por qué no nos han enseñado a hacer esto antes. En casa de pequeños o en el colegio, sin ir más lejos. Estos son algunos de los productos finales.









Y, claro, antes o después había que lanzarse al mundo de la barra o de la baguette. Tenía mis dudas, pero investigué un poco y me lancé. El primer intento fue demasiado laborioso. Quedó rico, aunque un ligeramente denso. Quizá demasiada fermentación (jajaja). Incluso me lancé a ponerle unas nueces y unas pasas a uno de ellos, que quedó realmente rico.



Como siempre hay que buscar la mejora, al día siguiente me lancé a buscar algo que aligerara el producto. Menos fermentación y un par de detalles leídos en la red, aportaron lo que se buscaba. El resultado fue mucho mejor: un pan más ligero y más crujiente. Y en mucho menos tiempo.


Y seguiremos buscando mejorar en todo lo que se pueda. Pero lo que sí está claro es que esta afición llegó para quedarse. No digo que no vuelva a comprar pan nunca más. Pero sí que tengo claro que cuando no tenga no hay excusas. 

sábado, 14 de marzo de 2020

LP: Lost On You



Lost on You:  
When you get older, plainer, saner
When you remember all the danger we came from
Burning like embers, falling, tender
Long before the days of no surrender
Years ago and well you know

Smoke 'em if you got 'em
'Cause it's going down
All I ever wanted was you
I'll never get to heaven
'Cause I don't know how

Let's raise a glass or two
To all the things I've lost on you
Oh oh
Tell me are they lost on you?
Oh oh
Just that you could cut me loose
Oh oh
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Oh oh
Is that lost on you?
Oh oh
Baby, is that lost on you?
Is that lost on you?

Wishing I could see the machinations
Understand the toil of expectations in your mind
Hold me like you never lost your patience
Tell me that you love me more than hate me all the time
And you're still mine

So smoke 'em if you've got 'em
'Cause it's going down
All I ever wanted was you
Let's take a drink of heaven
This can turn around

Let's raise a glass or two
To all the things I've lost on you
Oh oh
Tell me are they lost on you?
Oh oh
Just that you could cut me loose
Oh oh
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Oh oh
Is that lost on you?
Oh oh, oh oh
Baby, is that lost on you?
Is that lost on you?

Let's raise a glass or two
To all the things I've lost on you
Oh oh
Tell me are they lost on you?
Oh oh
Just that you cold cut me loose
Oh oh
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Is that lost on you?

lunes, 2 de marzo de 2020

Los Planetas: 'Pesadilla En El Parque De Atracciones'



Pesadilla En El Parque De Atracciones
Quiero que sepas que ya me esperaba
Que esto ocurriera y que no pasa nada
Que solo me da la razón y que he estado aprendiendo
De cada momento que he estado contigo
Y pienso aplicar contra mis enemigos
Tus tácticas sucias de acoso y derribo
Que también he sacado algo bueno
De todo este enredo
Y quiero que sepas
Que espero que acabes colgando de un pino
Cuando veas lo imbécil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas
Que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno es lo mas parecido,
Te pareces un poco a Satán
Quiero que sepas que me he acostumbrado
A tus putas escenas de "ahora me largo"
Lárgate ya de verdad que seria una suerte
Si no vuelvo a verte en los próximos años
Por mi que podrías tirarte de un tajo
Que ya lo que hagas me trae sin cuidado
Si me pongo a pensarlo un momento creo que lo prefiero
Así que ya sabes que espero que acabes pegándote un tiro
Cuando veas lo imbécil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que por poco no acabas conmigo
Pero soy difícil de matar
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno no es tanto castigo
Te pareces bastante a Satán.

jueves, 20 de febrero de 2020

24 días sin el número 24


El baloncesto es una de mis grandes pasiones. Soy fan de los Lakers. Mi número favorito es el 24. Y hasta nací un 23 de agosto. Pero no, no soy Kobe Bryant, sí un gran fan. Si hasta mis dos hijas tienen la misma edad que las dos mayores de Kobe...

Por eso la muerte de la Mamba Negra y de su hija Gigi me supusieron un impacto tan grande. De esos que te dejan trastornado. Como si se tratara de alguien muy cercano, a pesar de no haber hablado jamás con él y de solo haberle visto en vivo una vez.

Estamos ante una de las grandes leyendas de la historia del deporte. Un jugador sensacional cuya carrera pudimos ver íntegra. Veinte años en la NBA, vividos con televisión en directo, con internet, con redes sociales, con una cobertura mediática impresionante. Ganando anillos, llevando en volandas a Pau Gasol a dos campeonatos.

La plasticidad inmensa, su instinto ganador y su enorme carisma le llevaron a superar los recelos de muchos, que al principio veían en él a un anotador ególatra, a un personaje altanero y a un compañero incómodo.

Sus logros y su evolución como jugador y como persona le llevaron directamente a lo más alto, a ese olimpo copado solo por los más grandes. Se nos fue hace poco más de tres semanas y parece inconcebible un baloncesto del siglo XXI sin él.

martes, 11 de febrero de 2020

David Gistau y los miedos de un padre

Ayer me enteré de la muerte a los 49 años de David Gistau. Desde hace un par de meses sabía que estaba hospitalizado grave tras sufrir una lesión cerebral después de salir del gimnasio. Pero no esperaba este fatal desenlace. Siempre me gustó leerle y escucharle. Y ayer me quedé frío al enterarme de su fallecimiento.

Recordé aquel artículo de 2010 titulado Del Martini al meconio * y sentí una profunda tristeza pensando en sus cuatro hijos y en los pensamientos recurrentes de David al respecto.

Fácil identificarse con frases como la de "Un hijo es decir no y quedarte cuando antes decías sí y te ibas", que refleja el cambio vital que supone tener a alguien indefenso bajo tu ala. El ejercicio de responsabilidad desinteresado que hay ahí. La abnegación de un padre.

Y ese último párrafo de aquella columna en el que resume a la perfección los miedos propios de todo progenitor: "Lo que pido es tiempo para acompañarle [a su hijo Luca] al menos un trecho largo de su camino vital, como espectador y como cómplice. Porque, de todas las sensaciones nuevas que me ha inoculado Luca, la peor es la hipocondría. Por primera vez en mi vida, temo morir. Me siento obligado a permanecer aquí al menos 25 años más, los que él pueda necesitarme, y en eso no quiero fallarle. Mi hijo no ha de ser lo que yo fui: un adolescente enfadado con el mundo porque se le murió el padre demasiado pronto. Voy a dejar de fumar".

DEP, David Gistau.

*Publicado en El Mundo el 19-03-2010.

lunes, 10 de febrero de 2020

Los Planetas: La playa



La playa:
El verano que estuviste en la playa,
y yo estaba solo en casa
sin saber lo que pasaba,
y no me llamaste ni una sola vez.
Y me preguntaba qué estarías haciendo,
y me mataban los celos
cada vez que alguno de estos
me decía cualquier cosa sobre ti

Y me fui hasta la playa
para ver lo que pasaba
y te estuve persiguiendo
comprobando si era cierto
lo que todos me decían sobre ti.

Un verano que fue una pesadilla.
Si me acuerdo, me duele todavía.
Y pensaba en destrozarte todo el tiempo.
Hasta que te oí diciendo,
cuánto me echaste de menos
y que no te habías podido despedir.
Porque nunca pasa nada,
nada es como esperaba.
Cada vez que intento hacerlo
apereces justo en medio
y salta por los aires
cuanto planeé.
Intentando olvidarme cada día
y acordándome el resto de mi vida.

Un verano que fue una pesadilla,
si me acuerdo me duele todavía
Me duele todavía

domingo, 9 de febrero de 2020

Vetusta Morla: Copenhague



Vetusta Morla:
  
Copenhague
El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.

El valor para marcharse,
el miedo a llegar.

Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.

Un instante mientras los turistas se van.
Un tren de madrugada
consiguió trazar
la frontera entre siempre o jamás.

Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.

Ella duerme tras el vendaval.
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.

Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.

jueves, 6 de febrero de 2020

Una historia de Kobe

Está claro que todos tenemos nuestras filias y fobias. Unas veces basadas en razones sólidas y otras, en simples percepciones, muchas veces equivocadas o caprichosas. Esta historia de Kobe Bryant me ha encantado. Un placer compartir este tipo de cosas.


lunes, 27 de enero de 2020

Dear Basketball; dear Kobe

A veces cuesta encontrar las palabras y las imágenes acuden al rescate y hablan por sí solas... DEP, Kobe Bryant.

lunes, 20 de enero de 2020

Los viernes soleados

Cuando me vine a Madrid, hace poco menos de 30 años, una de las cosas que más disfrutaba y más me consolaba ante la lejanía del mar eran esos cielos azules de invierno. Eran días soleados y fríos, preciosos y fáciles de sobrellevar un poco abrigado. Pero desde hace doce años ya no son lo mismo.

Un viernes de enero de hace doce años lucía un sol maravilloso, víspera de lo que se antojaba un placentero fin de semana. Pero no. Nada fue así. Recibí la noticia para la que uno nunca está preparado. Te fuiste tras poner todo de tu parte. Y dejaste un vacío de esos imposibles de rellenar.

El viernes 17 de enero (de 2020) discurría tranquilo, con una bella luz. Pero a media mañana me sorprendí con tu recuerdo. Me pilló desprevenido y a escasos dos metros de donde recibí la noticia en 2008. Me hundí. Me faltó el aire. Y una profunda tristeza me invadió por completo.

Sobrellevé el día como buenamente pude. Y me acordé de tus padres, de tu hermana, de tu hermano, de nuestros mejores amigos, de los buenos tiempos, de la gran suerte que fue conocerte y tenerte a mi lado. Pero me costó remontar el día. Aunque tu sonrisa y el recuerdo de tu manera de ser tiraron de mí para tratar de recuperar la normalidad del día a día. Esa que ya nunca volvió a ser igual.

jueves, 16 de enero de 2020

Dionisio Baixeras: Regatas a la vela

Hace unos días estuve en la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, un sitio muy recomendable para los amantes del arte y, muy especialmente, para aquellos que disfrutan con la pintura del siglo XIX.

En medio de grandes obras de Sorolla, Goya, Romero de Torres, Riancho, Carlos de Haes, Martín Rico, Casimiro Sáinz y un largo etcétera, mis ojos se quedaron clavados en una obra de Dionisio Baixeras: Regatas a la vela.


La luz del mar, la actitud relajada de los dos protagonistas que contemplan la navegación de los veleros al fondo, los pliegues de la ropa del vestido azul, la elegancia que rezuma la escena, la sombrilla carmesí colgada de una silla... Todo te invita a la relajación y a detenerte ante el cuadro.

miércoles, 15 de enero de 2020

Benito Pérez Galdós, en la Biblioteca Nacional

Siempre me ha interesado Benito Pérez Galdós, con esa mezcla de literatura con historia, con ese papel de cronista de su tiempo, sin exceso de adornos. Su obra ya me llamó la atención desde pequeño.

Valle Inclán, en Luces de Bohemia, le apodó Don Benito el Garbancero por una supuesta falta de estilo y de calidad literaria. Cuestión de gustos, claro. En cualquier caso, un epíteto que no hace justicia al legado del canario.


La Biblioteca Nacional homenajea a Galdós con una bonita exposición titulada La verdad humana. En ella se da un gran repaso a su obra, con multitud de obras manuscritas por el propio autor, con muchas primeras ediciones de sus títulos y con imágenes curiosas de algunos momentos de su vida. Por allí desfilan escritores de la época y mujeres que tuvieron importancia en su vida.


Después de visitar la Fundación Masaveu días antes, y disfrutar de una enorme representación de obras de Sorolla, me llamó la atención encontrarme con este bonito retrato de 1894, que muchos recordamos por ser el que ilustraba los antiguos billetes de mil pesetas. La pintura, cedida por el Cabildo canario para la cita, da a la exposición un punto adicional muy valioso y especial.

Me llamó la atención, igualmente, la importancia de los veranos cántabros del autor en aquel chalet que tantas veces vi de pequeño y que fue borrado del mapa para construir apartamentos: San Quintín. Una verdadera atalaya, entre Reina Victoria y la calle que hoy en día recibe el nombre del propio escritor.


Allí se reunía Galdós con otros escritores, como mi admirado Pereda. Y allí acudió a documentarse, como cuando escribió Trafalgar. Don Benito se enteró estando en Cádiz de que un superviviente de la batalla de Trafalgar aún vivía, y que lo hacía en Santander. Se trataba de un anciano marinero de apellido Galán. Este había tomado parte en el combate como grumete del Santísima Trinidad. El resto es historia... (en la imagen inferior, la obra manuscrita).


El vínculo de Galdós con la bahía de Santander no se limitó a la contemplación desde esa privilegiada ventana de San Quintín, plasmada en una acuarela presente en la expo. El Puntal, Pedreña, el Pico de Solares...


... algunas obras de pequeño formato, firmadas por el propio Galdós, homenajean ese paisaje que muchos hoy seguimos disfrutando enormemente en cada visita a la capital cántabra y que tanto se añora desde Madrid.


lunes, 16 de diciembre de 2019

jueves, 12 de diciembre de 2019

Si tienes un vehículo sin pegatina medioambiental en Madrid...

Aplícate el cuento...

En mi caso, en dos años y un par de semanas no podré circular ya con mi querida Vespa. Y no es que me dé pena, es que se me parte el alma después de más de 30 años juntos.

Habrá que ver si se da alguna solución o se permite la homologación de esos vehículos si se optara por ponerles motor eléctrico, por ejemplo. Aunque conociendo cómo funcionamos en este tipo de cosas seguro que todo son problemas y dificultades.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Dorian: La isla



La isla:
Te encontré en la isla 
Contemplando el horizonte
En la noche más oscura 
Las estrellas se apagaron 
Y llegaron las tormentas 
Con sus cielos encendidos 

Y buscamos en las calles 
Las peores tentaciones 
Y bailamos hasta el alba 
Más de doscientas canciones 

Cuando bajamos al faro 
Ya flotaba entre las nubes 
Una luna suspendida 
Y hablamos de poetas 
Mientras el mundo dormía 
Bajo una lluvia fría 

Y buscamos en las calles 
Las peores tentaciones 
Y bailamos hasta el alba 
Más de doscientas canciones 

Y el mar fue un incendio 
Y la isla nuestro templo 
Tan vacío y tan perfecto 
Y el tiempo se detuvo 
Y no volvimos a casa 
Como tantas veces pasa 

Y buscamos en las calles 
Las peores tentaciones 
Y bailamos hasta el alba 
Más de doscientas canciones 

Y buscamos en las calles 
Las peores tentaciones 
Y bailamos hasta el alba 
Más de doscientas canciones

jueves, 7 de noviembre de 2019

The Big Moon: Your Light



Your Light:
Don't, don't, don't, don't say another sorry today 
One more time is more than you mean anyway 
Lately I've been fine,  floating away 
Got so out of touch and started to levitate 

Now we just hang around like a haircut growing out 
This planet never needed gravity to drag you down 

But days like this (days like this)  
I forget (I forget)  
My darkness (my darkness)  
And remember your light  

I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I  I 
remember your light  
I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I  

Don't, don't, don't, don't blame another night on the moon  
Sometimes faith just sings to a different tune  
Why do you have to take it out so hard on yourself  
We were promised the world, so was everyone else  
So maybe it's an end 'cause this don't feel like a start 
But every generation probably thought they were the last  

And days like this (days like this)    
I forget (I forget) 
My darkness (my darkness) 
And remember your light     

I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I 
And remember your light 
Oh, oh, oh (I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I, I)  
(Remember your light)   

I wanna speak but I'm wondering how 
And I wonder since when was my voice a foreign object in my mouth 
But what you're doing for me   

I just wish I could do, I could do it for you        
Yeah what you're doing for me    
I just wish I could do I could do it for you (I could do it for you)    

'Cause days like this (days like this)   
I forget (I forget) All of this (all of this)  
And remember your light  

And remember your light  

And remember your light 
(I don't wanna lose myself) 
(Wanna lose myself) (Wanna lose myself)  

And remember your light (I don't wanna lose myself) 
(Wanna lose myself) (Wanna lose myself)  
And remember your light 

jueves, 10 de octubre de 2019

Cosas que no me gustan de circular en moto por la ciudad

Son muchas las cosas que no nos gustan y que vemos todos los días. Pero el comportamiento de los conductores que van sobre dos ruedas es una de las que me pone de peor humor. Si partimos de la premisa de que ir sobre dos ruedas es comprar papeletas para caerte o para que te tiren con cierta facilidad, lo que uno no entiende son las ganas de muchos de incrementar el riesgo de besar el asfalto.

Los comportamientos incívicos están a la orden del día. Y no son pocos. Sé que no todos los conductores de motos (no les llamaré moteros porque muy pocos lo son) son iguales, pero sí que es cierto que muchos repiten determinados comportamientos:

Si el semáforo está en rojo tratará siempre de colocarse el primero. Tú, que has llegado antes, estás colocado en tu sitio, justo por detrás de la línea blanca. Él, o ella, llega más tarde, pero se te colará, da igual si por la izquierda o la derecha, y se pondrá por delante de esa línea pintada en el suelo para algo. Que sí, que tu moto es más nueva, que corre más. Pero tú eres un maleducado y no respetas nada.

Tengo la costumbre de no pelear por la 'pole position'. Si hay gente que llegó antes me pongo detrás, donde me corresponde. Y en cuanto el semáforo se pone en verde, dejo que todo el mundo salga. No tengo prisa. No tanta.

Parte del recorrido que hago todos los días tiene carril bus-taxi-moto y carril bici a la izquierda. Es una suerte. Te quitas mucho tráfico de coches y eso está muy bien. Pero, lejos de protegerte de posibles accidentes, termina siendo un peligro por culpa de la mala utilización del carril bici.

Entiendo que si un autobús se detiene en una parada adelantes por el carril bici. Comprendo que si hay siete taxis parados los adelantes y te coloques en la zona reservada a las motos en el semáforo. Pero ¿qué es eso de circular a toda velocidad por el carril bici? No es un carril de aceleración y circular a gran velocidad por él es temerario y debería estar sancionadísimo.

En mi experiencia diaria solo veo que se respete lo que debería ser la normal circulación cuando va un coche patrulla de la policía por el carril bus. Vamos, que los que van en moto saben que el carril bici es para bicis. Y eso está bien. Pero si lo sabemos...

El apartado de los adelantamientos merece capítulo aparte. Yo procuro circular por el carril bus a una velocidad adecuada. Conozco todas las tapas de alcantarilla y baches de mi recorrido. Son muchos años yendo y viniendo por el mismo camino. ¿Qué pasa? Pues que a veces te vas medio metro a la derecha para evitar ese socavón, esa tapa de alcantarilla. Otras te vas 30 cm a la izquierda porque hay una peligrosa grieta en el asfalto. Y lo que no se puede consentir es que me adelantes, a una velocidad muy superior a la permitida, ¡¡por mi propio carril!! A veces incluso por la derecha. No me cabe en la cabeza ser tan temerario e irresponsable. Que una moto adelante a otra por la derecha debería estar sancionado con la retirada inmediata de carnet.

No soy muy partidario de que coches, motos y autobuses compartan calzada con las bicicletas. Me parece un peligro en ciudad. Pero una vez que es un hecho, creo que hace falta un respeto mucho mayor para el que circula en bicicleta. Van más lentos, sí, pero tampoco estamos en un circuito de Fórmula 1. Si el carril bici es de ellos, respetémoslo. Lo 'invadiremos' solo cuando haya un obstáculo en el nuestro.

Eso sí, abrimos aquí otro aspecto importante: la regulación. No me parece bien, y lo veo todos los días, que gente que va en bicicleta (no toda) se fume un puro con las normas de tráfico. Si un semáforo está en rojo te tienes que parar y observar que hay peatones que están cruzando. Creo que las bicis pueden pasar en rojo si giran a la derecha (digo creo). Lo de ir hablando por el móvil mientras pedaleas o escuchando música creo que debería ser multable. ¿O no?

Otra cosa que contemplo espeluznado es cuando una bici adelanta a otra dentro del carril bici y lo hace, claro, por la derecha. Muchas veces invadiendo un carril bus por el que va un autobús o una moto a una velocidad muy superior a la suya. Qué peligro y qué poco aprecio a su propia integridad.

Por cierto, ¿no deberían las bicicletas tener su licencia, su matrícula, su seguro? Creo que debería ser obligatorio. Circulas por el asfalto y eso debería comportar unos derechos... y unas obligaciones. Por cierto, el casco debería ser obligatorio. Para unas cosas nos ponemos puristas y para otras parece que bajamos el grado de exigencia a la nada más absoluta. Y sí, el casco te despeina, claro. ¡¡Oh, drama!!

Otra cosa que llevo muy mal es lo de las motos eléctricas compartidas y algunos de sus ocupantes, que parecen tener alma de versos libres. Soy sostenible, soy eco y por eso me salto los semáforos, hago todo tipo de pirulas y dejo la moto, que para algo no es mía, donde me sale de las narices: en medio de la acera, entre dos coches... pero siempre jodiendo a los demás. Mira no. Haz las cosas bien. Entiendo que eso de compartir casco tiene que ser muy grimoso (y tal vez afecte al cerebro), pero nadie te obliga a compartir caspa. Fan de la moto eléctrica en ciudad, como concepto. Nada fan de la proliferación excesiva del sistema actual de moto compartida y de la falta de respeto de muchos de sus usuarios a las normas básicas de circulación. Ya está bien de creerse mejor y pensar que se está en lo más alto de la pirámide de la superioridad moral. Aquí todos somos iguales.

Por cierto, nunca entenderé a los que llevan los pies colgando por fuera de la moto. No sé qué pretenden. Quizá sufrir una amputación traumática. Por favor, coloquen los pies en su sitio. Y algo similar me sucede cuando veo a gente en moto sin guantes. En el último accidente que tuve, los buenos guantes que llevaba me salvaron las manos. Creo que no hubiera podido volver a hacer vida normal de no haberlos llevado. Sé que hay una corriente que pide que sean obligatorios. Y creo que debería serlo. No llevarlos me parece una imprudencia supina, pero allá cada cual.

Y llegamos a los patinetes eléctricos. Madre mía. La verdad es que hay que ser muy valiente para lanzarse ahí, a lo loco, a la calzada. Me alucina la velocidad que alcanzan. Y no sé a dónde te puede mandar un coche si –Dios no lo quiera– te lleva por delante. Por supuesto, gran parte de los usuarios no llevan ni casco ni ningún tipo de protección. Y un buen porcentaje de los usuarios se fuma un puro con las normas de circulación: semáforos, cedas, invasión de aceras, música en sus AirPods...

Está claro que la circulación en las ciudades está experimentando toda una revolución. De hecho, tenía que haber llegado mucho antes. Sobran vehículos que contaminen: autobuses, camiones, furgonetas, coches y motos. Hay que establecer limitaciones, sí, pero que permitan circular al que lo necesite (residentes, trabajadores, etc...). Y es cosa de todos desarrollar una mayor sensibilidad y tratar de encontrar las soluciones más idóneas.

Desde que se estableció Madrid Central dejé de acceder a esa zona con mi moto. Incluso cuando aún no te multaban. Ahora ya no puedo entrar con mi moto vieja. Dentro de unos pocos años mi vieja Vespa ya no podrá circular por Madrid. Y no sé muy bien qué haré. Llevo con ella 31 años y no quiero abandonarla, venderla, tramitar su baja. Se me hará duro no poder conducirla por estas calles. Y me dará rabia ver circular a coches de gran cilindrada que consumen tres veces más en ciudad que mi vespita, pero puedo llegar a entender que hay que adaptarse a los nuevos tiempos (no necesariamente mejores en muchos aspectos).

Lo que no tengo decidido es qué haré 'con mi vida'. Quizá el transporte público sea mi mejor opción. Pero hay algo dentro de mí que se quedará huérfano. Y es que circular en tu moto por Madrid es una maravilla. En especial, un domingo por la mañana, cuando te das cuenta de lo bien diseñadas que están las amplias avenidas. O en esas noches primaverales en las que la ciudad dormita bajo tus pies y las ruedas de tu moto. Nada que ver con un día entre semana, donde aprecias que el exceso de vehículos acaba con la paz, con la calidad del aire y con el buen humor de muchos.

P.S. Y se me olvidaba comentar otro asunto: el de los tubos de escape. ¿En qué cabeza cabe que apunten hacia arriba? Estás parado en un semáforo y notas una especie de disparos de aire comprimido. ¿Tan difícil es que el escape esté dirigido hacia el asfalto? Es asqueroso.

P.S.' ¿Y los intermitentes? Mucha gente no sabe ni que los tiene. A ver, que las cosas eléctricas hay que usarlas, que dicen que si no lo haces se estropean. Qué tontería. Qué más les dará si no piensan utilizarlos jamás. Bueno, ya verás qué risas cuando te toque pasar la ITV...

lunes, 7 de octubre de 2019

Un poco más de reflexión, por favor

Leí esto ayer del profesor Alberto N. Adum y me encantó:

"Vivimos en un mundo que condena la reflexión y el silencio y alaba la estupidez de lo inmediato y la superficialidad digital".

Lo de la 'estupidez de lo inmediato' es algo que parece tremendamente destructivo. Y lo vivimos cada día. Juicios sumarios a personas que no los merecen. Sin espacio para la reflexión ni para las posibles disculpas. Un rodillo que pasa por encima de todo y de todos.

En el mundo del conocimiento no debe caber la superficialidad que nos invade. Y se debe premiar la reflexión, la dedicación.

Pero, por desgracia, todo esto parece estar cayendo en desuso. Y así nos va. Cada vez más intolerencia, más extremismos y menos espacio para la concordia y el respeto a la opinión diferente.

miércoles, 7 de agosto de 2019

De los Lakers... y de los Celtics

Los que me conocen saben que soy fan declarado de los Lakers. Acérrimo defensor del juego de Magic Johnson y de Kobe Bryant. De L.A. en las duras y en las maduras. En los años del threepeat y en los de no meternos ni en playoffs.

Nada que demostrar. Y nada que esconder: me gustan los Celtics. Sí, ¿qué pasa? En 1994 peregriné desde Nueva York a Boston y visité el Garden. Ese día tocaban allí por la noche Grateful Dead.

Llegar al pabellón en ese metro verde, por ese paso elevado que uno conocía de las transmisiones de la CBS, fue muy especial. Una experiencia inolvidable. Muy emotivo.

En 2015 los Celtics visitaron Madrid y allí que acudí con mis hijas. Tuve la inmensa fortuna de sentarme al lado de un referente de la Celtics Nation en España: José13bis.

No ocultaré que acudí al partido con una camiseta verde que rezaba: "Soy un Celtic". El diseño, obra del gran Máquina de Huesos, otro referente de los verdes patrios.

Lo pasé en grande hablando con ambos. Con Máquina, antes del partido. Con Jose, durante el choque. Y para la historia personal queda que uno fue portada del fanzine de Celtics España. Bueno, abajo en pequeño, pero sí.


P.S. Y desde siempre he sido muy fan también de los Warriors y de los Knicks.

lunes, 29 de julio de 2019

Yesterday


Obviamente, el mundo sería un sitio mucho peor sin la música de The Beatles. Me gustó mucho la película y disfruté como un enano con toda la banda sonora.



miércoles, 24 de julio de 2019

Buenos recuerdos

Hay veces que tu recuerdo se presenta sin llamar.
Y no pasa absolutamente nada.
Me gusta que sea así.
Que algo me recuerde a ti,
que me golpee con más o menos fuerza.

Me pasa cuando veo las montañas cántabras desde la meseta castellana.
Cuando cruzo la señal que marca la entrada en Cantabria.
Y mis chicas me riñen porque doy una ráfaga con el claxon.
No pido que me entiendan. Son cosas mías.
Vuelvo a casa a reencontrarme con una parte de mí,
con recuerdos, sentimientos. Mil cosas.

Me ocurre cuando paseo por los acantilados junto al mar.
Cuando la brisa marina me acaricia.
Cuando me doy un baño eterno, mecido por las olas,
y recuerdo los que nos dábamos hace ya muchas lunas.
Cuando respiro ese aire limpio y húmedo que tanto añoro.

Me sucede cuando escucho canciones que me hacen ver lo vulnerables que somos.
O temas que me envían al pasado y me devuelven al presente.
Temazos que me hacen sonreír o emocionarme.
Subir y bajar.

Y ahí estás tú siempre. Presente.
Tu sonrisa. Tu buen humor. Tu bondad.
Ese camino marcado que nos dejaste.
Y que no siempre es fácil de recorrer sin ti.

Como dice Mikel Izal: "Sé que no me queda mucho más tiempo de loop salvaje.
Pero déjame, mientras resista, que me desangre".