jueves, 11 de diciembre de 2008

Eduardo Noriega, un viejo conocido


Ayer pasó por la redacción Eduardo Noriega. Venía a ver a gente de otra publicación con motivo de un viaje a no diré qué destino. Me dijeron que estaba en la entrada y decidí salir a saludarle.

Hacía muchos años que no nos veíamos y hablábamos (unos 10). De hecho la última vez que nos topamos fue en la calle Altamirano, él  se encontraba cansado y estaba terminando de rodar Abre los ojos con Amenábar. Ya era casi una celebrity y, sin embargo, seguía siendo el de siempre. Alguien natural y cercano.

Conozco a Eduardo desde pequeño. Su hermano Javi iba con uno de mis hermanos a clase. Su hermana Rocío fue una buena amiga durante muchos años. Su familia vivía cerca de mi casa, en San Martín, y todos sus hermanos cogían el autobús en la siguiente parada para ir a los agustinos. Buena gente todos ellos. Hace unos años, Javi fue tildado de "medusa" por el despreciable Piterman, señal de que esta gente es gente de bien.

Recuerdo a Eduardo en su casa, una tarde de verano. Le acababan de aceptar en Madrid en el Centro de Arte Dramático, o algo así. Estaba nervioso e ilusionado a partes iguales. Perseguía un sueño, pero su madre estaba inquieta por lo que le pudiera tener preparado el futuro.

Me viene a la mente una tarde de agosto. Me llamó su madre para ver si podía hacer algo para que aceptaran a Eduardo en mi colegio mayor. Hice lo que pude; poco. Llamé al director y lo aceptaron. Sólo estuvo un año, pero recuerdo aquellos partidos de fútbol jugados en el patio. Él con unas medias altas azules y blancas de los agustinos. No es que fuera muy bueno, pero se defendía. Muy del Barça, y muy del Racing.

Ayer, hablé cinco minutos con Eduardo. Estaba delgado, se le veía fibroso. De negro, con barba y con gafas de intelectual. Con un casco, negro también. Hablamos de cómo nos iba. Yo de mi vida de currito de clase media. Él de su vida de actor en la cumbre, pero con modestia, con cercanía, como si lo que ha logrado no tuviera ninguna importancia. Le dije: "Yo sí que te veo mucho". Y contestó: "¿Sí? No me prodigo mucho, la verdad. Sólo cuando estoy promocionando una película". Y es verdad. Él es una persona celosa de su intimidad.

Me dijo que Rocío vive en Mallorca y que él se escapa a Santander cuando puede: "Cada vez es más difícil, ¿eh?". Y le comenté que le vi en Pedreña este verano. "¿Donde las sardinas?", me pregunta. Sí, justo ahí. Iba con una morenaza de cortar el hipo, pero eso no le importa a nadie. Bueno, al menos a mí no.

Recuerdo que hace años se lo presenté a Beatriz. Y a Bea le daba miedo por su mirada. Le recordaba a su papel en Tesis. A mí me hizo gracia. Noriega no puede dar miedo a nadie que le conozca un poco. Si le miras a los ojos ves que no tiene maldad.

Alguna compañera me preguntaba ayer si es un poco tontín, si es un poco pijín, si es chulito... Nada de eso. Eduardo es un tipo sencillo, que ha tenido que aprender a convivir con la fama. Tímido, pero no un cortado. Una persona más hacia adentro que hacia afuera. Un tipo de 35 tacos que podría perfectamente haber vivido cerca de tu casa, ir a tu colegio o, incluso, a tu colegio mayor.

8 comentarios:

JAVI-SHATT dijo...

NO HE VISTO MUCHAS PELIS DE NORIEGA.PERO TESIS ME ENCANTO,UNA PELI DIFERENTE EN SU MOMENTO.
ALGUN VEZ LE VI HACE MUCHO TIEMPO TOMANDO ALGO POR LA CALLE DEL CARMEN QUE TANTO FRECUENTABAMOS.ME GUSTA ESO DE MUY DEL BARSA Y DEL RACING.
UNA GRAN DESCRIPCION,PETE.PERO SI TU HABLAS TAN BIEN DE EL ......AMEN.
NOS VEMOS EN EL MEETING.

Peter Mihm dijo...

A mí siempre me ha caído bien Eduardo. Por cierto, fue a clase con mi amigo Ricardo.

See you soon!!

LITROS dijo...

Gran tipo y gran actor, o mejor ACTOR (CON MAYUSCULAS), que de esos hay pocos.
Coincidiamos por la zona de San Martin, pero veía y en alguna epoca coincidía mas con su hermana, muy maja y guapa.
Creo haber parado un par de veces con él a charlar, no mas y en esas tipicas charlas de grupo, así que no se si hemos cruzado mas de dos palabras seguidas, jua, jua.
Hace cosa de un mes, me cruce, mas bien casi me choco con él y cuando levanto la vista veo una "celebrity", cruzamos una mirada de reconocimiento (esa cara me suena...). Paseaba por Santander como una persona mas y nadie le daba la Chapa, gracias a Dios, pensaría él, supongo.

Peter Mihm dijo...

Un buen tipo, claro que sí.

sixers29 dijo...

wow!!, me ha gustado este post y obviamente no tenía ni idea de que lo conocieses. A mí siempre me ha caído bien (por alguna entrevista de la tele) y además es un gran actor.

Muy buena esta historia.

Milagros Rocio dijo...

Eduardo, es un actor muy profesional he escuchado muchas de sus entrevistas acerca del trabajo que hace para interpretar cada nuevo papel, y en ellas realiza una labor muy profunda,llegando a conocer a cada uno de ellos, mi respeto x un actor tan sencillo y modesto q disfruta lo q hace y que la fama ni lo de divo lo afecta.

Anónimo dijo...

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Anónimo dijo...

EDUARDO ES LO MAXIMO ! ES UN GRAN ACTOR LO ADMIRO MUCHO APARTE DE SER UN HOMBRE GUAPISIMO LO AMOO !!! ESPERO QUE CONTESTE A SUS FANS DE TWITER ;)