martes, 2 de febrero de 2010

Cuando uno menos se lo espera...


Uno lleva una vida muy normal, sin mayores sobresaltos, y no se caracteriza por ser muy mitómano ni por volverse loco cuando tiene delante a un Ricky Rubio, un Juan Carlos Navarro, un Luis Figo (al que como digo siempre fui el primero en sacarle una foto con la camiseta del Real Madrid en el Bernabéu), un Nadal (al que me presentaron hace 9 años) o un Di Stéfano -tiro por el deporte porque es lo que más me gusta, pero bien podrían ser Obama, Mandela, Bruce Springsteen o el difunto Vicente Ferrer-. La admiración va por un lado, pero el sentido de la realidad -todos somos humanos- prevalece.

Sin embargo el otro día me pasó una cosa muy tonta. Era un viernes como tantos y tantos. Estaba haciendo la compra en el supermercado y, de repente, apareció ante mí Javier Cansado. Sí, nunca he sabido muy bien quién es Faemino y quién Cansado, pero después de mucho esfuerzo logré descifrar ese absurdo enigma. El caso es que íbamos en sentido inverso, pasillo tras pasillo, y nos topamos como media docena de veces en menos de diez minutos. Empecé a recordar las imitaciones de Barri sin parar y empecé a subir y a bajar.

Tuve la tentación de decirle algo, de darle las gracias por los momentos vividos, por haber promovido instantes tan inolvidables..., pero fui fiel a mi manera de ser (¿rancio? ¿sieso? Pues eso...). No le dije nada. Quizá él me lo hubiera agradecido o quizá hubiera pensado: "Este mundo está lleno de frikis".

Lo importante es que recordé las risas sin parar vividas junto a un gran amigo. Lo menos bueno es que a mí lo que me gustaba era ver las imitaciones de Barri; pero mucho más que en su versión original...

P.S. El gesto de Faemino en esta foto no me puede recordar más a nuestro crack. Hasta eso lo clavaba.

7 comentarios:

sixers29 dijo...

A mí también me suele dar palo, y es que uno siempre piensa que puede quedar mal o recibir una mala contestación.

Pero soy de la opinión de que si es para decirle algo bueno o reconocerle a alguien su trabajo, hay que atreverse, el problema es de la otra persona si no sabe apreciar ese gesto, es su problema no el tuyo.

Un saludo!!

Peter Mihm dijo...

Gracias, Sixers. A mí siempre me gusta cruzarme con gente que admiras, pero casi nunca doy el paso y les digo algo. Sé que la mayor parte prefieren sentirse un poco anónimos.

Tenías que haber visto una imitación de Barri de Faemino y Cansado. Era un no parar de reír. Y no se cansaba nunca de repetir sus gags y daba igual...

Mela dijo...

Dudo que no te haya compartido este anécdota ... EL DÍA QUE CONOCÍ A BARRI! Una buena amiga, Natalia, atravesaba dificultades del corazón y de salud ... Barri y ella coincidieron en ese punto y vivieron una historia preciosa entre Asturias y Santander, sus largas conversaciones, sus cines ... en definitiva, COMPARTIR!

Una tarde de viernes hablamos para quedar el sábado en algún sitio tranquilo fuera de Santander y así presentarmele, optamos por Liencres y allí nos encaminamos el Rubio y yo. Jamás olvidaré el abrazo que se dieron al verse y las risas que pasamos desde el minuto "cero" hasta que nos resistíamos a despedirnos ... Natalia y yo no existíamos, sólo Faimino y Cansado, uno a uno se repartían sus chistes y los imitaban, qué carcajadas ... cuando a mí me parecían malísimos, no lo entendía!

Gracias por recrearme aquel día ... quien me iba a decir que se convertiría en un recuerdo tan especial! Muacc

Peter Mihm dijo...

Hace tiempo supe de esta anécdota, sí, creo que algo me dijiste porque me suena todo.

Barri no sólo fue mi mejor amigo; también fue un gran consejero, un tremendo apoyo en los momentos duros. Era muy bueno escuchando. También en eso era un number one. No me puedo quejar de amigos, ni de entorno, pero nadie me ha entendido jamás como él lo hacía. Nadie.

En el post no lo he puesto y no sé por qué motivo. Pero ahora, siempre que veo a Faemino o a Cansado me acuerdo de Barri, primero, y de Toy, después. Alguna vez presencié también ese 'duelo' interpretativo del rubio y el morenazo. Les encantaban.

Y aunque no lo haya dicho antes, cuando me crucé con Javier Cansado pensé en Toy. Díselo que le hará gracia...

Peter Mihm dijo...

Eso que dices del "abrazo que se dieron" y lo de "nos resistíamos a despedirnos" creo que definen a la perfección cómo era el crack. A mí siempre me pasaba y creo que a él un poco también: nunca era lo suficientemente tarde para irse a casa cuando lo estábamos pasando tan bien...

JaviToy dijo...

Peter ... un abrazo, amigo! Aunque no se si tomarme como un halago, que te acuerdes de mí cuando ves a Javier Cansado ... pero a mí me hace ilusión! Se siente a Barri y sus risas! Gracias!

Peter Mihm dijo...

Jajajaja. Me pasa hasta cuando le veo en la tele. No puedo evitar recordaros a Barri y a ti partidos de la risa, repitiendo gags que triunfan una y mil veces a pesar de haberlos repetido mil veces.