sábado, 13 de febrero de 2010

En el día de tu cumpleaños


Hoy hubieras cumplido 80 años. El destino sólo te dejó cumplir 78; pero 78 años muy bien aprovechados. Así al menos lo veo yo, y así me lo contaste aquel día de agosto. Hacía un poco de fresquito y decidiste encender la chimenea de la casa de Cubas. Esa chimenea que tanto nos gusta y alrededor de la cual hemos tenido mil conversaciones. “Hay tres cosas que el hombre nunca se cansa de contemplar: el mar, el fuego y las estrellas”, decías a modo de salmo eternamente repetido. Y es verdad.

Recuerdo aquella tarde. Estaba de vacaciones y tuvimos una conversación larga y placentera. Dos horas, tres... no sé, perdí la noción del tiempo. Me dijiste que qué dura era la vejera; que tu vida había sido plena; que tenías muchos motivos para dar gracias: por tener a tu lado a una mujer como mamá, por cinco hijos sanos y buena gente, por haber vivido a gusto...

Se nos fueron las horas y me quedé muy bien, pues tenía necesidad de compartir contigo el tiempo del que carecíamos por culpa de 400 km de distancia. Fue maravilloso. Pero un par de semanas después la vida dio un giro imprevisto y poco después te fuiste. Entonces esa conversación tuvo un sentido aún mayor: fue una especie de despedida anticipada. Vi que estabas en paz, que tenías la sensación de dejar atrás una vida bien vivida. Me pareció entrever una plenitud envidiable, admirable.

Hace ya casi año y medio que me faltas, pero te tengo presente todos los días. Tus frases, tus giros verbales, tus vivencias, tus anécdotas, tus historias... Me has llenado el disco duro de referencias -ahora precisamente leo un libro espectacular sobre la historia que me contabas hace más de 35 años cada vez que pasábamos por Oyambre: la del Pájaro Amarillo-. Has sembrado en mí el sentido de la justicia, el no creerme nunca más que nadie, el tener inquietud por saber cosas (“Libros caminos y días dan al hombre la sabiduría”, decías), el amor a la tierra (“La tierra es generosa”, afirmabas, aunque a ti te hacía trabajar de firme bajo el sol implacable), tantas cosas...

Papá, me diste tanto que siento que necesito nuevas pistas; no siempre las encuentro. Me quedé sin ti, y me quedé sin maestro. Me pusiste el listón tan alto que a veces siento una cierta insatisfacción. Es la admiración del discípulo hacia el buen profesor, del hijo agradecido al padre que tanto le regaló. Por fortuna, para seguir creciendo, siempre nos quedan los libros, los paisajes, las personas,... Y tu ejemplo.

9 comentarios:

Ana dijo...

La gran pena es que solo cuando los que queremos se han ido somos verdaderamente capaces de apreciar el valor y el sentido de sus palabras. ¡Así somos!

Me gustaría ser capaz de disfrutar de lo que tengo en todas sus dimensiones, ahora, sin tener que esperar. Sin embargo, hay obstáculos reales e imaginarios que a diario nos lo impiden.

Un fuerte abrazo, especialmente en día como hoy.
Ana.

Edu_Rob dijo...

Bonitas palabras, Pet. Como siempre llegas a todos.

De acuerdo con Ana. Y no tenemos demasiado arreglo. Cuando somos jóvenes contamos desamores y desdichas en directo, y cuando cogemos años y nos recordamos, la crónica va de conquistas y pasiones pasadas.

Fuerte abrazo Pet.

Peter Mihm dijo...

Imagino que son resortes inevitables propios del comportamimento del ser humano. Lo importante es que al menos somos capaces de darnos cuenta del legado que muchos nos dejan.

TURKITA dijo...

buf....estoy tan emocionada....lo siento con todo mi corazón.....
Me vaís a perdonar,pero sabeís?todas las noches de mi vida,y os aseguro k todas,doy gracias a la vida por darme TANTO..y cada día k veo a mi padre,le recuerdo cuánto cuánto le quiero y le beso y le abrazo...ayer por ejemplo le dije:"eres el mejor padre del mundo.."...pq además es el Mejor padre del Mundo...
Por todos los mejores padres del mundo,por el tuyo Peter...un abrazo para tí de los k aprietan y llegan muy adentro...

Peter Mihm dijo...

Gracias, Rosa. Esa es la mentalidad. Yo también soy de los del club de dar las gracias por todo lo que tengo todos los días...

Me considero un privilegiado por todo lo que he recibido en esta vida. Aunque a veces te llevas un palo de estos (en los últimos años he perdido a unos cuantos seres muy queridos), hay que tener claro que eso forma parte del juego; y hay que tener muy claro que todo es muy efímero y por eso hay que disfrutarlo al máximo.

Por eso, no dejes nunca de decir a alguien que quieres lo importante y especial que es. Sé generoso. Haz el bien. Son mensajes muy sencillos y hay que luchar por ellos.

Me ha encantado tenerte por el blog. Eres de esas personas con una luz especial. Eso es lo que se nos quedó dentro a Barri y a mí aquella lejana noche de verano cuando te conocimos en la calle del Martillo (mientras paseábamos a Simón, el perro de aguas tan simpático que tenían los García Barrigón).

Un beso muy grande.

JAVI-SHATT dijo...

UN FUERTE ABRAZO DESDE LA DISTANCIA,AMIGO.
SIEMPRE ME TENDRAS EN LOS MALOS MOMENTOS.AHI ES DONDE ESTAN LOS AMIGOS DE VERDAD.
GRANDE ,PETER.
JAVI.

Mela dijo...

Tengo temporadas que llevo muy mal ver a mis mayores crecer, francamente mal ... el tiempo, amigo Peter, viene a curar heridas pero siempre deja llagas.

Las personas virtuosas como tu querido padre, cumplen con su deber y se convierten en grandes maestros ... por eso su esencia perdura, se convierte en armonía para nuestro corazón.

Doy gracias todos los días, todos y cada uno de los días ... quiero aburrir de cariño a los míos!

Me abrazo a tí Peter ... no dejes nunca de cerrar los ojos y pedir un deseo cuando soples las velas ... hazlo por él! Muacc

Peter Mihm dijo...

Así lo haré siempre, Carmen.

Peter Mihm dijo...

Me acaba de llamar mi madre para decirme lo mucho que le ha gustado. Estaba muy emocionada y me ha transmitido lo mismo. He roto a llorar delante del ordenador, en silencio, pero me he sentido muy unido a ella. Ha sido un momento mágico.